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Por: Karla Verónica Gutiérrez / Sistema Informativo PSN "Las personas que están al cuidado de los niños los conocen bien e inmediatamente notan los cambios, miradas tristes, cambios agresivos tales como la baja de calificaciones", asegura experta Los casos que se reportan a diario ante las autoridades por abuso sexual a menores es inmenso, lo son más aquellos que no han sido denunciados, los motivos varían, y van desde el pequeño que teme a la reacción de los padres, hasta padres que pasan por alto los constantes cambios en el comportamiento de su hijo. Y ni qué decir de aquellos sujetos –porque no se les puede llamar de otra forma- que son quienes llevan a cabo la peor de las bajezas con su propia sangre “alcahueteados” por las esposas con tal de no ser abandonadas. Pero ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de abuso sexual en los niños? Al respecto la licenciada en Trabajo Social, Rosa María Orduña, explica: “Generalmente cuando hablamos de abuso nos referimos a situaciones o acciones de tocar, de contacto, aunque en algunos casos esto no es necesario, podemos hablar de un abuso sexual donde no hay contacto, donde los niños están expuestos a material pornográfico, no hay un abuso en contacto, pero sí en estimulación sexual no propia para los niños” dijo. Por lo regular el agresor utiliza el engaño, el poder, la fuerza, pero fuerza no en el sentido de violencia, sino aprovechando la injerencia que el sujeto tiene sobre el pequeño. Cabe señalar que los contactos e interacciones no necesariamente provienen de un adulto masculino, en los últimos tiempos se han señalado como verdugos a personas del sexo femenino y adolescentes. “En el caso de niños tocando niños, en ocasiones esto se puede catalogar como un juego y aquí van implícitas otras cosas, porque los papás se asustan cuando un niño presenta juegos sexuales que quizá son propios a su edad y que tal vez tienen que ver con lo que observan, este comportamiento no siempre nos va a manifestar que el niño está siendo abusado” señaló. Identificando al niño abusado sexualmente Cuando el abuso sexual ha ocurrido, el niño desarrolla cantidades enormes de pensamientos e ideas que hacen su vida aterradora. Al respecto, la Trabajadora Social indica que existen situaciones de abuso donde el pequeño que está siendo abusado sexualmente no manifiesta cambios de conducta. “Las personas que están al cuidado de los niños los conocen bien e inmediatamente notan los cambios, miradas tristes, cambios agresivos tales como la baja de calificaciones, el temor es uno de los cambios que se pueden encontrar en los niños que son sometidos a este tipo de situaciones, temor a ciertos lugares, a la oscuridad, incluso a estar en su propia casa si es que ahí es donde se está cometiendo el abuso” manifestó. Cabe mencionar que los temores que el niño presente a determinados lugares, horarios o ambientes, siempre tendrán que ver con los recuerdos de abuso que ahí se produjeron. A su vez, Orduña explicó que tanto los cambios de conducta, así como las huellas físicas que el niño presente será la evidencia más obvia, sin embargo el agresor lo que menos desea es dejar rastro de su bajo comportamiento. “Los abusadores lo que menos quieren es dejar huella y esto con la finalidad de que el abuso perdure el mayor tiempo posible, pero definitivamente los mayores indicadores de que algo está pasando en la vida del niño van a ser los cambios en su comportamiento, por eso es muy importante que tanto los papás como las personas allegadas y que quieren al niño estén siempre pendientes de ellos ya que con cada cosa que hacen nos están diciendo si se encuentran bien o no”, dijo. Otros de los puntos que deben ser recalcados, es que existen pequeños que ya son capaces de ir al baño solos, sin embargo cuando se observa un retroceso, como puede ser el hecho de orinarse en la cama cuando ya no lo hacía, esta conducta puede estar mandando un mensaje a los padres de que algo puede o no estar sucediendo, indicador que por ningún motivo se debe dejar pasar por alto. ¿Quiénes son los verdugos? El abuso sexual en los niños puede ocurrir dentro de la familia, por un padre, hermano, tío, primo, abuelos, amigos o personas allegadas a la familia, incluyendo a quien está a cargo del pequeño y que puede ser alguien de sexo femenino. Cuando los abusos ocurren dentro de la familia, el niño puede tener miedo al regaño, a los celos o a la vergüenza de los demás miembros de la misma familia, temiendo que el núcleo familiar se desintegre si llega a hablar de lo que le está sucediendo, sintiéndose responsable. Cabe mencionar que en la mayoría de los casos el abuso es sutil, el ofensor lo que busca es seducir al niño o niña, tratando de acercarse lentamente para conseguir lo que desea, como si fuera el enamoramiento a cualquier pareja. El verdugo busca conocer cuáles son las carencias y las necesidades de los pequeños. “Si es un niño que requiere atención, le va a dar atención y cariño, para así comenzar a acercarse poco a poco hasta lograr su cometido y que quede claro, puede ser el papá, el tío, el abuelo, amistades cercanas a la familia, alguna mujer, el verdugo puede ser cualquier persona, por desgracia ningún niño está exento de sufrir este tipo de abuso y por difícil que resulte la mayoría de los abusadores son miembros de la misma familia o amistades de ésta, siempre es así”, comentó Medidas de prevención Tanto la seguridad como el auto concepto que el niño tenga de sí mismo es vital como medida de prevención en este tipo de situaciones, ya que si en casa se le ha brindado la seguridad necesaria y más, el pequeño haya vivido la situación que sea, no dudará nunca en contárselo de inmediato a sus padres o a la gente de su confianza. Cuando existe ese tipo de comunicación en la familia, donde se permite que cada miembro cuente lo que desee, donde el niño puede hablar libremente y es escuchado, se está permitiendo que cuando al niño se le presente una situación no sólo de este tipo sino cualquier otra, la cuente rápidamente. Pero si el niño acude a su mamá y ésta le responde con un después lo hablamos, ahorita no puedo, déjame descansar, etcétera, se habrán cerrado las vías de comunicación y confianza que el niño pudiera haberle tenido a la madre. “Estos niños pueden hacer el intento de inmediatamente querer contarlo. Pero si la comunicación en el hogar no le ha sido permitida, influirá para que pasen uno, dos, tres años, incluso la vida entera padeciendo el abuso sin los padres siquiera haber sospechado nada, precisamente por no haber dado la confianza al niño en el momento que el pedía a gritos la ayuda” comentó la Licenciada. Tratamiento, rescatando la autoestima Si el abuso es tratado a una edad temprana muy posiblemente la autoestima perdida vuelva al pequeño, sin embargo la huella que queda en él jamás podrá ser borrada en su totalidad, al respecto la Trabajadora Social señala: “Mira, en este caso es muy importante la manera en como los padres enfrentan la situación al momento de ser descubierta, y esto se puede dar porque el niño lo platicó o simplemente porque los padres lo descubrieron, entonces cuando se descubre en la mayoría de los casos la familia tiende a culpar al niño, reprochando el no haberlo contado, pero cómo contarlo si quizá estaba sucediendo a la hora que visitaban a los tíos o a los abuelos y los niños supuestamente se encontraban jugando con los primos en la recámara, ignorando que mientras los papás estaban platicando en la sala, el niño estaba siendo abusado en la supuesta recámara donde estaba jugando con los demás primitos” apuntó. Los padres deben hacer sentir importante al niño, recalcarles que ellos no fueron responsables de lo sucedido, que valen mucho, que se les sigue amando igual que antes y que juntos como familia van a buscar la ayuda adecuada para salir de esta etapa lo mejor librados posibles. La licenciada indica que el tratamiento dependerá de cada caso ya que cada uno de estos es completamente diferente, habrá niños que requieran de más o menos tiempo que otros, inclusive la duración de los tratamientos psicológicos pueden ir desde unas cuantas semanas hasta dos o tres años, dependiendo las secuelas que el evento haya dejado en el pequeño. Por desgracia, ningún niño está exento de vivir una situación de esta naturaleza, ni los mismo adultos, no tiene que ver con la posición económica que se tenga, con educación y mucho menos religión, todos corremos un riesgo desde el momento que salimos del hogar, tal vez y aun enseñando al niño a protegerse y cuidarse pueda vivir una situación de abuso, sin embargo lo que también es importante enseñar al pequeño es, que una vez que haya sucedido cualquier tipo de abuso o comportamiento que lo haya hecho sentir incómodo y del cual no pudo escapar, tiene que acudir inmediatamente a usted, que estará ahí para ayudarlo y nunca juzgarlo. Amable lector, si usted me lo permite, por primera vez me atreveré a dar un consejo, que evidentemente no me ha sido solicitado, pero que creo es mi deber hacerlo: Siempre que su hijo acuda a usted para contarle cualquier cosa, por favor deténgase y escúchelo no vaya a ser que el día de mañana se arrepienta, que el día de mañana sea demasiado tarde, recuerde que usted es la única persona con la que él cuenta... créale, ya después averiguará. Señales de alarma para los padres. El comportamiento de los niños que han sido víctimas de abuso sexual, generalmente presentan las siguientes características, focos rojos que ningún padre de familia responsable debe dejar pasar por alto. ? Interés excesivo o evitar todo lo relacionado con la sexualidad. ? Problemas para dormir, pesadillas. ? Depresión o aislamiento de la familia y/o amigos. ? Negarse a asistir a la escuela, delincuencia. ? Evidencia de abusos sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías. ? Agresividad excesiva. ? Comportamiento suicida, cambios severos en la conducta.
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