Por: René Mora
Los inicios del Hijo del Santo dentro de la lucha libre, se remontan a su feliz infancia, cuando contaba con siete u ocho años de edad y se dio cuenta que era hijo de uno de los más grandes luchadores que ha tenido el llamado arte del pancracio, el famoso e inmortal Enmascarado de Plata.
"Era un niño cuando me di cuenta que mi padre era El Santo, y lo primero que me dijeron, es que tenía que decir que era hijo de un agente de viajes, pero como todos los niños, hice lo contrario, en la escuela les decía que era hijo de El Santo y mis compañeros me decían que ellos eran hijos de Superman", nos comenta el hijo de la leyenda.
Fue a finales de 1981 cuando por fin su padre decide cederle la estafeta y otorgarle la oportunidad de dar continuidad a una leyenda que hoy en día, sigue perdurando en el gusto de todos los aficionados.
El escenario se preparó, una noche del 6 de febrero de 1982 cuando debutó el Hijo del Santo con los más grandes augurios dentro de la lucha libre, primero, porque era el heredero de una leyenda y en segundo, porque gustó y convenció a propios y extraños y que hoy en día, aseguran que logró darle continuidad al personaje, al mito, a la leyenda, pero con un estilo original, propio de El Hijo de El Santo.
Lo logrado hasta el momento por El Hijo de El Santo, no es otra cosa que el resultado del esfuerzo, dedicación y sueños como luchador profesional, para dar continuidad a un legado heredado, que ha sabido llevar con dignidad y orgullo.
Al inicio de su carrera tuvo que tener el valor y callar muchas cosas, pues aún era un blanco fácil de las críticas por ser el Hijo de El Santo, sin embargo, con el paso de los años, las cosas han cambiado y hoy en día goza de un enorme prestigio
"No es fácil, afortunadamente, quienes vieron luchar a mi padre y me ven a mí, saben que he forjado mi carrera, a base de tratar de ser yo mismo y no de copiar lo que hizo El Santo", nos dijo durante una entrevista que se prolongó por cerca de 40 minutos, un hombre que a pesar de la fama, del glamour en el que puede vivir, sigue siendo el mismo que conocimos hace años, muy sencillo, amable, dispuesto a platicar y hablar de todo, así es El Hijo del Santo, quien con más de 25 años de carrera, mantiene los pies en la tierra.
Durante esos años de brillante carrera, ha tenido que superar muchas cosas, las envidias, luchar contra los impostores y los oportunistas que siempre aparecen en este caso, tratando de hacer negocio a sus costillas
Afortunadamente ha sabido dar brillo y vida a lo que heredó, sabe lo que tiene en sus manos, lo que tiene en sus manos y lo que tiene que hacer arriba del cuadrilátero.
El Hijo del Santo empezó a ganarse un lugar poco a poco, a base convencer a sus compañeros de profesión y la recompensa llegó con títulos mundiales, cabelleras y más de 41 máscaras son parte de su carrera deportiva profesional bien llevada, con llenos impresionantes en muchas arenas, como en Tijuana, cuando enfrentó a Tornado Negro y que lograron uno de los llenos más impresionantes que se recuerden en la historia de la lucha libre.
El Hijo del Santo, sabe de todos los retos y riesgos de exponer la máscara, pues acabaría prácticamente con su carrera "Si fuera el caso me daría tristeza, me retiraría de la lucha libre, no tendría valor ni cara para subirme a un ring. Terminaría mi trayectoria, pero seguiría detrás de El Santo con lo que estoy haciendo", dijo.
El Hijo de El Santo no sólo ha sabido defender un personaje forjado en las arenas de lucha libre, sino también ha sabido explotar la "marca" que nació hace muchos años, con una tienda deportiva que incluye desde una cafetería hasta diversos artículos relacionados con el luchador. Y hoy en día "El Hijo del Santo" es marca registrada y ha sabido ganar dinero con ello, manteniendo viva la imagen de El Santo con películas, con máscaras y con una serie de comics que hizo para la televisión de Estados Unidos, tiene su página de Internet en donde vende artículos originales de El Santo,
Pero no está lejos de los escándalos, pues como es bien sabido, en algunas arenas lo han suplantado sin que él se dé cuenta "es algo con lo que tengo que luchar todos los días, por ejemplo, hoy en día anda un luchador llamado Axel, que se hace llamar nieto de El Santo".
Y dice "Se aprovecha de El Santo, anuncian al Nieto de El Santo con letras grandes y con letras muy chicas el nombre de el luchador, lo cual no es correcto, porque no reúne lo necesario para que pueda ser un heredero" nos dijo El Santo.
El Santo, el enmascarado de plata, dio brillo, fama y vida a la lucha libre, tanto en el ring, como en el cine y heredó a su hijo, no una máscara cualquiera, sino una incógnita de prestigio, de lucha, de honor, de dignidad, pero sobre todo, una gran responsabilidad de saberla conducir, de saberla llevar a grandes alturas.
Y el Hijo del Santo ha sabido darle brillo en el cuadrilátero, en el cine, y fuera de él, porque no se le conocen escándalos, es un hombre de trabajo, de lucha y podemos decir que cuando han pasado ya más de 26 años de iniciar la carrera y de portar una máscara con orgullo y dignidad y de muchos más que vienen por delante, orgullosamente puede decirle a su padre que lo mira y sigue cuidando desde el cielo, "Misión cumplida padre".