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Por: Armando Ayala Robles Los últimos meses a nivel nacional, hemos vivido como mexicanos una telenovela Dantesca en términos de inseguridad, secuestro, narcotráfico y violencia; situación que se ha exacerbado gracias a versiones ofrecidas en prensa, radio, televisión y medios electrónicos. En Baja California, esta situación golpea a la economía de manera muy distinta al resto del país, o por lo menos al centro y sur. Y es que teniendo como vecinos a la quinta economía del mundo (California), en donde el tema del intercambio comercial y de servicio entre nuestro estado y el vecino del norte es muy importante, vulnera nuestra posición en todos sentidos. Lo vemos en indicadores turísticos; a unas semanas de que se termine el verano, temporada fundamental para este sector, se confirma lo que el Secretario Federal de Turismo, Rodolfo Elizondo Torres, declaraba en Tijuana hace unas semanas. "El impacto en el sector ha sido devastador por la inseguridad en el Estado y ni este verano podrá reponer las pérdidas que para el sector turístico en Baja California" afirmó el funcionario federal. Si bien es cierto que los funcionarios federales deben de someter sus declaraciones a la verdad, el poco tacto de la declaración de Elizondo pareció más un augurio que deja un sin sabor en el sector turístico del Estado y no le abona a crear un clima de confianza para turistas e inversionistas. Aunque el problema de la inseguridad tiene una raíz profunda en la vida nacional y estatal, el gobierno en sus tres niveles no ha encontrado la fórmula para hacer frente al flagelo del crimen organizado, ni siquiera al crimen desorganizado. Este antecedente pone de manifiesto uno de los grandes retos del gobernador Osuna Millán para el resto de su administración, sobre todo en el contexto actual con la salida del General Aponte Polito y la reputación golpeada tanto del procurador de justicia Romel Moreno como de las corporaciones policíacas. Sin embargo, Baja California presenta un sinnúmero de oportunidades de crecimiento y desarrollo, podemos hablar de diversos clusters que de explotarse correctamente, podrían colocar al Estado en un nivel sin precedentes en el contexto global. Se ha venido anunciando con bombo y platillo el lanzamiento de la licitación para hacer realidad el puerto de Punta Colonet y hay indicios de que podría estar muy cerca. Este proyecto que figuró durante la campaña del Presidente Felipe Calderón como uno de los más importantes a nivel nacional, detonará de concretarse no solamente a Ensenada, sino al Estado y al país en el comercio exterior. Es sin duda un proyecto que aún tiene muchas aristas, existen incógnitas como el tema de la concesión que ostenta Grupo Minero Lobos de 30 mil hectáreas sobre el lecho marino para la explotación de Fierro y Titanio y en donde supuestamente deberá de construirse el puerto. En este tema, el gobierno federal inició el proceso de cancelación hace meses y actualmente hay más de 15 expedientes tanto en tribunales como en diversas instancias de gobierno. Esta situación definitivamente no le da seguridad jurídica a ningún inversionista cuando lo que se está apostando, es un proyecto superior a los 9 mil millones de dólares. Y es que en declaraciones del presidente de Grupo Minero Lobos, Gabriel Chávez Aguirre, afirma que tanto el proyecto portuario como el minero pueden convivir, lo que ha faltado a su juicio ha sido la negociación. Esta es una asignatura que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes deberá de resolver a la brevedad para que se cumpla el plan de infraestructura del gobierno federal y el puerto de Punta Colonet sea una realidad con todos sus periféricos (ferrocarril, naves industriales, carreteras, servicios, comercio, etc.). Otra de las grandes oportunidades está en la industria aeroespacial, en donde los ojos de inversionistas, de diversas partes del mundo, encuentran en Baja California un área de oportunidad por diversas razones. Sin embargo el Secretario de Desarrollo Económico, José Gabriel Posada Gallegos debe de ser cauto, debe de estar consciente de que el Estado está carente de infraestructura para soportar las necesidades de las grandes corporaciones internacionales de este sector. Esto no quiere decir que sea inalcanzable el lograr un verdadero cluster de la industria aeroespacial, quiere decir que se deben de enfrentar los retos con orden y planeación para evitar grandes tropiezos en el futuro cercano. En términos de oportunidades para el Estado y en especial para Ensenada en el marco de las fiestas de la Vendimia, existen grandes retos para la industria vitivinícola, que puede representar para Baja California una vocación muy importante. En días pasados se llevó a cabo el primer foro legislativo para la industria vitivinícola y varias son las conclusiones interesantes. Por un lado, la convocatoria que se dio cita en las cavas de Domecq en el Valle de Guadalupe fue muy importante, más de 20 diputados federales, entre ellos 4 presidentes de comisiones asistieron a las mesas de trabajo. Se discutió la posibilidad de crear una Ley Federal de fomento a la industria vinícola en el país, que beneficiaría en gran medida al sector en Baja California. Se abordó de manera sustantiva el tema del agua, que es el gran reto de la industria para ser viable. Y es que se acordó que a través de la Cámara Baja, se consense para que las autoridades correspondientes impidan el continuo saqueo de arena que tanto ha afectado al Valle de Guadalupe y por ende, a la agricultura y la industria del vino. Nuestro Estado presenta grandes oportunidades de crecimiento y desarrollo, pero la tarea del gobierno es superlativa para acabar con incógnitas que impiden la cristalización de proyectos. En la voluntad política del ejecutivo estatal y su capacidad de negociación con los diversos sectores, así como su determinación para hacerle frente de manera clara y transparente al crimen organizado podremos ver avances reales.
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