Por: Jaime Martínez Veloz Cuando se abren a la circulación o se incorporan a la nomenclatura en forma oficial -aun cuando su existencia sea anterior- las calles de nuestras ciudades la mayoría de las veces, son bautizadas con el nombre que deciden las autoridades locales. Calles que surgen por usos y costumbres de los habitantes sobre todo en comunidades que inicialmente fueron rurales. Muchas de las calles de Tijuana tienen esos orígenes. Sin embargo, el motivo que en principio las identificó y dio origen a su nombre puede cambiar con el paso de los años, de acuerdo al desarrollo de la ciudad, sea para nombrarlas en honor de nuestros héroes patrios, personajes locales o con motivo de una referencia geográfica. Tal es el caso de la calle Coahuila, ubicada en la Zona norte de la ciudad y conocida así desde hace ya muchos años. La imagen de la Coahuila se relaciona con los orígenes mismos de la ciudad. Los oficios que ahí se desarrollan tienen una correspondencia con la historia de Tijuana, que viene desde la década de los veintes. Como se recordará, en 1919, una vez terminada la Segunda guerra mundial, triunfan en Estados Unidos las tendencias moralistas y el Senador Andrew J. Volstead propone y es aceptada por el Congreso, una ley que prohibe la producción, transporte, venta y consumo de bebidas alcohólicas en todo el país. Esta ley conocida como “Ley Seca” entró en vigor en 1920 y propició que las ciudades fronterizas del norte de México, particularmente Tijuana, se convirtieran en abastecedoras de todos aquellos que deseaban seguir consumiendo este tipo de bebidas. Esta circunstancia impactó notoriamente el desarrollo turístico de Tijuana al proliferar la instalación de centros de consumo de alcohol y evasión; desde los grandes y elegantes casinos hasta los cientos de pequeñas cantinas y bares, dispuestos a complacer a los norteamericanos ávidos por el consumo de bebidas alcohólicas; desarrollándose de esta manera el rasgo que se le atribuyó a la ciudad en la segunda década del siglo XX. En los tiempos modernos, la calle Coahuila posee el estatus de calle hecha para la diversión nocturna y regocijo de visitantes y habitantes de la ciudad, lo que por sí mismo no es condenable. En los grandes centros urbanos existen calles o áreas que, con el paso del tiempo y por su actividad preponderante, se identifican con ese estatus citadino, sea por circunstancias culturales, económicas o por su ubicación geográfica acorde a la distribución de usos de los espacios urbanos. La propuesta que plantea un grupo de coahuilenses, consiste en cambiar la nomenclatura de la calle. Consideran que el amplio desarrollo económico, cultural e histórico del Estado de Coahuila contrasta notablemente con el estatus, actividad e historia de la Calle que lleva este nombre en Tijuana, y que dicha situación puede derivar en lamentables confusiones, sobre todo para los visitantes extranjeros al asociar la actividad que actualmente se desarrolla en esa arteria de nuestra ciudad, con la Entidad federativa Coahuila de Zaragoza. Justo es reconocer que el Estado de Coahuila es cuna de mexicanos de gran valía, como Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, sólo por citar un ejemplo de quienes fueron protagonistas de la Reforma, jefes revolucionarios y titulares del poder ejecutivo del país, Miguel Ramos Arizpe, Vito Alessio Robles, Manuel Acuña, Otilio González, Julio Torri, Artemio de Valle Arizpe, Juan Antonio de la Fuente y el General Ignacio Zaragoza, entre otros prominentes coahuilenses dedicados a las ciencias, las letras y las artes. En este sentido, el nombre de Coahuila convoca en la memoria nacional importantes avances históricos y humanísticos, y se asocia con actividades ligadas a la recreación y enaltecimiento del espíritu humano. Estoy convencido que esta preocupación de los coahuilenses radicados o visitantes en nuestra ciudad, no es un asunto menor. Quienes queremos a Tijuana -al tiempo que respetamos nuestros orígenes y nuestros pueblos- compartimos el anhelo de disociar el nombre de Coahuila de las actividades que se desarrollan en la calle del mismo nombre, ubicada en la Zona Norte de Tijuana. No condenamos a quienes en dicha calle prestan sus servicios, realizan alguna actividad productiva o simplemente se divierten. Respetuosamente un grupo de coahuilenses hemos solicitado al Honorable Cabildo de Tijuana la actualización de la nomenclatura en una calle que cumple una función urbana y cuyo nombre debe responder a tareas urbanas y no contribuir a confusiones.
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