Por: Francisco Castro Trenti El próximo viernes 15 de agosto, a las 14 horas estaré presentando mi más reciente libro en la Casa de la Cultura Jurídica el cual titulé “Con las Alas rotas, medio siglo de procuración de justicia en Baja California”. La portada -como se observa- es la paloma de la paz, que simboliza entre otras cosas precisamente paz, tranquilidad, seguridad, serenidad y estabilidad. Pero quienes a lo largo de los años -desde el gobierno- han tenido la responsabilidad de proveer, mantener y preservar la estabilidad y paz social, por múltiples razones entre las que destacan corrupción, componenda, contubernio y disimulo, aunadas a la incapacidad e inexperiencia, han logrado todo lo contrario. Y por eso, estamos como estamos. Por eso, la portada: la paloma de la paz, maltrecha y vapuleada, no alcanza a tomar vuelo por tener rotas sus alas para emprenderlo pero, sobretodo, para lograrlo. El cintillo negro -bajo el nombre- es la señal de duelo por la seguridad perdida. La ineficiencia se arrastra desde bastante tiempo atrás. La enorme descomposición de las autoridades a lo largo de varios años, incrementada notablemente en Tijuana a partir de 2006 y 2007, tiene sumida a la ciudad en una permanente confrontación de bandas criminales, las que actuando cada vez de manera más temeraria, han sentado sus reales. El libro contiene episodios diversos de los ejercicios de procuradores desde 1958, la salida de Manuel Rodríguez, la incorporación de Guilebaldo Silva Cota, sucesos acontecidos en los ejercicios de José Santos Castañeda y Alejandro Rosas Romandía, como la captura de Marcio Álvarez en el aeropuerto en 1978 y el motín que se le atribuyó en esos años, que causó la muerte del Director y Subdirector de la Penitenciaría, así como de algunos soldados. Pasando por los procuradores de Xicoténcatl Leyva y los de los dos gobiernos sustitutos, concluye con el ejercicio actual de Rommel Giovanni Moreño Manjarrez. Contiene también comentarios a detenciones y homicidios de algunos funcionarios a lo largo de los años, sobretodo de aquellos vinculados con los temas de seguridad y justicia. Incluye opiniones en cuanto al origen de la elevada delincuencia, sus consecuencias, designaciones de funcionarios, incompetencias, reconocimientos y alternativas de solución, sin dejar de señalar a qué se atribuyen las causas del incremento de la delincuencia que se han basado, en gran medida, en actos de corrupción, contubernio, complacencia, inexperiencia y disimulo, de supuestos servidores públicos que sin contar con el menor arraigo en Tijuana, llegaron a hacer fortuna y dejaron la ciudad inmersa en su peor momento de inseguridad. Contiene, también, cómo es que las cosas se pueden mejorar, incluyendo una propuesta de mejoramiento de la procuración de justicia con acciones concretas, determinadas, urgentes e inaplazables, porque no se pueden seguir arrastrando los mismos vicios e ineficiencias de siempre. No es momento ya, para más de lo mismo, o lo mismo, más malo aún. También mantiene la esperanza, como se titula el último capítulo del libro. De éste transcribo: “Debe concluirse que el florecimiento y recrudecimiento de la delincuencia no es asunto de partidos ni de colores, sino de consciencias. A lo largo de los años ha habido muchos funcionarios corruptos, en todos los gobiernos y en todos los órdenes de gobierno, que han buscado hacer fortuna a costa de la seguridad de los demás. Casos concretos hay muchos y de varios de ellos doy cuenta... …“Nunca la noche ha sido demasiado extensa, ni el túnel demasiado largo; no debe faltar mucho para los primeros avistamientos de luz. Confiemos.”
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