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Por: Marco Antonio Blásquez - María Elvia, la carta fuerte
- Su peor obstáculo: Hank Rohn
La puesta en marcha de la Fundación “Por Ayudar, AC”, que preside Maria Elvia Amaya de Hank, representa el banderazo de salida para los aspirantes a la candidatura del PRI para la alcaldía de Tijuana. Extrovertida, creativa, seductora, perseverante, Maria Elvia no se jugaría un boleto de ese tamaño si en el fondo no hubiera un objetivo tan grande y codiciado como lo es la alcaldía de Tijuana (para ella) y la gubernatura del estado (para su esposo, dentro de 5 años). María Elvia tiene sobradas cualidades para aspirar a la candidatura priísta: capitales a su disposición, estructura de trabajo, un partido con aceptable membresía, presencia y popularidad. Por las cualidades ya señaladas, y el buen desempeño realizado en el DIF (cuyas cuentas, aunque observables, no le serán objetadas por razones de “acuerdo político”), sería el elemento menos digestible para los panistas, que tendrían que pensar seriamente en su elección interna. Esto es: ajustar los perfiles de quien será su próximo candidato. Relativamente, la ex primera dama de Tijuana no tendría oposición dentro del PRI en lo que a precandidatos se refiere, pero sí un feroz contraoperador: Fernando Castro Trenti. Que se sepa son dos, además de Maria Elvia, los que buscarían la candidatura. Uno de ellos es Carlos Barboza, actual diputado estatal, ex regidor, ex dirigente del PRI, quien no ofrece mayor resistencia, pues por su disciplina a Jorge Hank de buena gana se sumaría a la señora, a cambio de la secretaría de Gobierno o de un buen lugar dentro de la planilla (sindicatura, por ejemplo). Otro es Fernando del Monte, el pupilo de Castro Trenti, que representaría el obstáculo real de la señora Amaya. Del Monte por ahora se mantiene en un perfil discreto conduciendo un programa de radio y colaborando para una revista. Pero se dice que a principios del próximo año se sumará a un cargo no necesariamente público que le permitirá hacerse sentir como el candidato que vuelve por sus fueros. A Del Monte le quedó la sensación de que con dos semanas más de campaña y sin el factor Martínez Veloz de por medio hubiera podido revertir la diferencia de 5,802 votos que le sacó Jorge Ramos. Sólo hay que agregar que no es lo mismo “changuito con tele” que “changuito sin tele”… Como fuera, Maria Elvia sería la mejor carta priísta. Como todo objetivo, su búsqueda plantea varios obstáculos. Si logra superar el que le representa Castro Trenti, inmediatamente tendría frente a sí el de un sistema estatal completamente “emPANizado”, sin la mínima posibilidad de establecer alianzas en el sector oficial. Pero si fuera lo suficientemente hábil y diera la sorpresa de ganar Tijuana, entonces tendría el peor obstáculo: su marido… ¿Cómo deslindarse de él, de sus nocivos colaboradores, de sus extravagantes costumbres? ¿Cómo, si ya públicamente ha dicho que ella hace lo que le dice su marido, y nada más? El PRI tiene otros elementos que podrían asumir la candidatura en caso de “emergencia”. Está por ejemplo René Mendivil, de los pocos tijuanenses que han llegado al Congreso ganando su distrito. Mendivil tiene experiencia en la función pública, arraigo en la ciudad y el carisma suficiente, pero por alguna causa –que apunta al hipódromo—no ha sido debidamente promovido. Después de allí quedaría la última reserva: Francisco Domínguez, quien se está constituyendo como el regidor de oposición más activo; y don Eligio Valencia, puede ser. Y al final de todos los finales, como en el último círculo concéntrico –sitio de pernoctación de los diablos dantescos “malecode” y “malebranche”, Fernando Castro Trenti. El Soberano Dispensador guarde la hora.
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