El zapoteca modernizador PDF Imprimir E-mail
Por: Pedro Ochoa
Pablo Benito Juárez García, es el personaje más estudiado de la historia de México. Sobre Juárez se ha publicado el mayor número de biografías, monografías, estudios y textos de historia. No hay un nombre más repetido de calles y plazas a lo largo de todo el país. Las fuerzas políticas posteriores a su obra han peleado por declararse las legítimas herederas de su legado –desde Porfirio Díaz hasta Flores Magón, sin olvidar el culto juarista del estado emanado de la Revolución de 1910. Es, ni duda cabe, el personaje más admirado de la historia de México, con excepción del sector clerical, que lo ha despreciado y repudiado reiteradamente.
El México del siglo XIX --el cual genera al indio zapoteco Pablo Benito en el estado sureño de Oaxaca y al cual se enfrenta el presidente Juárez García--, tiene una sociedad feudal donde la estructura gubernamental es débil, con la tierra y la riqueza concentrada en muy pocas manos, fraccionada en clases sociales. Era el orden heredado de la colonia española, que aún después de la independencia, consumada en 1821, mantenía casi intacta su forma de organización, producción y distribución de la riqueza. La organización gubernamental tenía pocas facultades y recursos. Además de la concentración de privilegios en unos cuantos y el consecuente desequilibrio social, la iglesia jugaba un rol protagónico, en materia civil, social, política y económica. No había duda, era la organización más poderosa de México.
Era evidente que una sociedad así no podía ni auspiciar justicia, y un estado tan vulnerable no podía promover el desarrollo, ni fomentar la igualdad. Esto Juárez lo supo.
Pero paradójicamente es Juárez, aquel indígena, que se podría suponer que por su origen y formación más cercano a los cánones tradicionales, el modernizador de México.
Desde Regidor del Ayuntamiento, diputado local, diputado federal, juez y magistrado en el Tribunal de Oaxaca, Secretario de Gobierno del estado de Oaxaca, gobernador de Oaxaca en cuatro ocasiones, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ministro de Justicia; a Presidente de la República. A Juárez, no le mueve otra cosa si no la idea de construir un sistema conceptual, aún teórico, la creación del estado de derecho, cuyos principios en ese momento se mantenían en condición embrionaria. Y es precisamente Juárez, en virtud de su acción política, quien tiene la capacidad de proyectar y construir el edificio del estado mexicano.
 

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