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Por: Lic. Rafael Flores Ezquerro Con el propósito de presentar a la amable consideración de nuestros lectores, en cada Edición una semblanza que contenga el relato cierto de las raíces y trayectoria de aquellos hombres y mujeres que de una u otra forma han trascendido con su forma de ser, dedicación y hechos positivos al nivel de relevancia; como un modesto pero sincero y cierto reconocimiento de esta su casa editorial y por qué no decirlo, también en el ánimo de los bajacalifornianos, teniendo como límite sus propias acciones y comportamientos ante la opinión pública, pues no debemos olvidar que lo que distingue al hombre es el ejercicio de la excelencia, cumpliendo con “el poder y el deber ser de las cosas”. Hoy, la Revista Panorama presenta al señor Licenciado Carlos Murguía Mejía, profesional distinguido del Derecho, que lo ubican como un buen abogado, leal a sus causas y con relevante acervo de conocimientos y experiencias, pero sobre todo con alto grado de confiabilidad en una profesión que cada día parece alejarse de los Códigos de Honor y de la observancia y práctica de la escala de Valores Humanos. Tijuanense, perteneciente a una familia que se abrió paso con trabajo y esfuerzos, recordamos a su señor padre don CARLOS MURGUÍA CASTELLANOS, que le dedicó parte de su vida a la Dirección Carcelaria, rindiendo buenas cuentas. Cursó sus estudios profesionales en la escuela de Derecho “Instituto Cuauhtlatohuac”, incorporada a la UNAM y obtuvo el título con la tesis que denominó: “Letra de Cambio”; nuestro personaje de hoy, fue catedrático de Derecho Internacional Público y Privado en la Facultad de Economía dependiente de la Universidad Autónoma de Baja California. También lo contempla el Servicio Público como Sub-Delegado y asesor de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Con innegable vocación política fue elegido por los tijuanenses al cargo de Regidor en el XVI Ayuntamiento y fuimos testigos de su desempeño, mostrando equilibrio y ponderación con posicionamientos alejados de radicalismo, caprichos y oposición mal sustentada; podría decirse que cumplió el mandato de sus electores. Ejerció el cargo de Asesor de la Comisión de Régimen y Prácticas parlamentarias, en el Congreso del Estado, habiendo sido también en alguna ocasión Asesor de la mesa Directiva en el Senado de la República y actualmente es Presidente del Comité Directivo del PRI municipal. Sin ser proclive a enfrentamientos estériles se le puede catalogar como un hombre de convicciones, pero negociador en la paz y armonía que está construyendo actualmente la nueva Tijuana y sus autoridades, fue también Ejecutivo Fiduciario de Banamex. Le preguntamos cuál es el vértice de su ideología y se auto definió como libre pensador, con convicción definida en el sentido más Nacionalista y Patriota, sentimientos que sin lugar a dudas deben existir en todos los mexicanos. Nunca perder y menos olvidar nuestras raíces históricas y en el México moderno confrontar la globalización, sin hipotecar y menos ceder nuestra identidad, ni la soberanía nacional. Cuando existe congruencia entre lo que se piensa y expresa con los hechos que al final son los únicos que cuentan ante el Juicio de la Historia, podemos hablar de Integridad y más aún de Hombres Honorables que están ajenos a simulaciones y mentiras tan comunes en el humano y sobre todo en la Política, que a veces todo lo envenena, sobre todo, cuando es utilizado el Cargo Público como medio eficaz para enriquecimiento ilegítimo, abuso del poder y actitudes soberbias que como consecuencia lógica sepultan “ a tantos falsarios que traicionan el mandato del pueblo”. Tijuana sabe quién es quién, para bien o para mal.
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