Por: Arlene Orduña Bayliss / Sistema Informativo PSN
- Descargas de drenaje doméstico y de lavados de carros van directamente al mar
Las playas de Tijuana se encuentran al borde del colapso y ninguna autoridad federal, estatal o municipal ha hecho algo para rescatarlas.
Excremento de animales, colillas de cigarro, papeles, botellas y bolsas de plástico flotando sobre el mar, son parte del panorama que ofrece la zona costa de la ciudad.
A esto se agrega la falta de monitoreos permanentes para conocer la calidad del agua y la carencia de una cultura del cuidado al ambiente, lo que ha generado que la belleza de las playas tijuanenses se opaque por la precaria condición en que se encuentran.
Si durante la administración de Jorge Hank/ Kurt Honold Morales, fue creado el Comité de Playas Limpias de Tijuana, integrado por diversas instituciones, hasta el momento los resultados han sido nulos.
Con el cambio de Administración, el Comité se fue en pique, ya que las reuniones que se realizaban cada mes quedaron en el olvido. Desde noviembre de 2007 la instancia no se reúne.
Fue a mediados de abril del año en curso cuando Héctor Díaz Cervantes, titular de la Dirección de Protección al Ambiente, ordenó la reinstalación del Comité, sin embargo la acción, lejos de ayudar a solucionar el problema, mostró el desconocimiento que tiene el funcionario sobre el tema.
Díaz Cervantes aseguró que tras convocar al Comité, se realizó un programa para atender las playas de la ciudad, sin embargo, a decir de especialistas, la propuesta presentada fue la misma que existía desde el pasado gobierno y que su antecesor en el cargo, Gustavo Almaraz, tampoco implementó.
Rafael Carrillo Venegas, director de Bomberos, reconoció que hace falta mayor comunicación dentro del Comité de Playas Limpias de Tijuana, además aclaró que son ellos y no la Dirección de Protección Ambiental, los que lanzan la alerta cuando las playas se encuentran contaminadas.
Lo anterior se contradice a las declaraciones emitidas por Héctor Díaz quien atribuye a su dependencia la facultad de emitir las alertas.
Carrillo Venegas declaró que son los propios salvavidas quienes, guiándose por el "olor o color del mar" determinan cerrar las playas para su análisis.
Incluso, el director de Bomberos explicó que desde la pasada administración y en lo que va de la actual, ha sido la dependencia a su cargo la que difunde los comunicados de alerta hacia la prensa con el fin de informar las condiciones del mar.
Población desinformada
Aun cuando los medios difunden los boletines que notifican el cierre de las playas de Tijuana, la información sigue siendo insuficiente, pues en los días de cierre, las playas son visitadas por turistas locales que poco caso hacen a las recomendaciones de los salvavidas y creen que por quedarse afuera del mar no existe riesgo.
Proyectos Fronterizos ha manifestado la necesidad de un mecanismo adecuado de información que le permita a la ciudadanía conocer los niveles de contaminación y los riesgos que representa, no sólo por medios electrónicos e impresos, sino por canales directos para los visitantes.
A esto se suma el descuido de la población que se ve reflejado en falta de limpieza de los 22 kilómetros de mar.
¨Hay de todo, desde quienes por no contratar el servicio de drenaje se conectan clandestinas con el mar, hasta quienes vienen a las playas y dejan tirada la basura¨ afirma Juan Hernández, jefe de Rescate Acuático.
La severidad del problema provocó que un salvavidas de base tuviera que ser removido de su cargo por presentar un cuadro de eritema multiforme que generó que el elemento, dejara las playas para siempre
La certificación de playas
Irónicamente, el pasado 19 de marzo, Sócrates Bastida, secretario de Protección al Ambiente (ex dirigente municipal del PAN) anunció que se buscará la certificación de las playas de la costa bajacaliforniana.
Esta certificación consiste en un esquema dirigido a los municipios o Comités de Playas que estén interesados en demostrar un compromiso en el cumplimiento de criterios de desempeño sustentable en una playa.
Esto quiere decir, una playa cuidada, limpia, que no represente un riesgo para el medio ambiente ni para quienes la visiten.
Pero los criterios mínimos de certificación no se encuentran en las Playas de Tijuana. Está tan denigrada la imagen y la condición de las playas, que un departamento sobre el malecón, con terraza con vista al mar, se oferta en $330 dólares mensuales, es más barato que un departamento en la zona del río en medio del congestionamiento vial.
Durante el último año los altos niveles de contaminación han obligado a las autoridades a cerrar las playas en diez ocasiones y aún así, buscan certificarlas.