Por: René Mora No hay nada más difícil en México que dirigir a la Selección de fútbol cuando se aproxima una eliminatoria mundialista. Técnicos van y vienen, planes se hacen y se quedan en el archivo, siempre pensando a futuro con deseos de superación, pero, de un día para otro el panorama cambia y todo se vuelve un caos. Tal es el caso de México, donde los entrenadores están siempre bajo una presión y una mirada fija de los medios y los aficionados y dos televisoras que tienen intereses creados dentro del fútbol, pero que a la vez, defendiendo sus intereses, se convierten en comparsa y tratan de ocultar la verdad. Desde 1986 han pasado por la Selección Mexicana gente como Bora Milutinovic, Mario Velarde, Manuel Lapuente, César Luis Menotti, Miguel Mejía Barón, Enrique Meza, Javier Aguirre, Ricardo Lavolpe, Hugo Sanchez y algunos interinos como fue el caso de Jesús Ramírez hasta llegar a Sven Goran Eriksson. El sueco viene con algunos logros que alcanzó en Europa, dirigiendo inclusive a la Selección de Inglaterra, pero, en México aún no dirige su primer partido con el equipo mexicano y ya está en el ojo del huracán, desde el mismo primer domingo de junio en que llegó a suelo azteca, justamente mientras se celebraba la gran final del fútbol entre Santos y Cruz Azul. Apenas bajó del avión y todo mundo hablaba, opinaba y decía sobre el nuevo entrenador, siempre con las dudas: Que si no habla español, que si no conoce la idiosincrasia del mexicano, que si no sabe esto y lo otro. En fin, le han dicho de todo, y con justa razón. Hubo hasta quienes aseguraban que organizaría tremendas fiestas después de los partidos y que los jugadores tendrían que andarse con cuidado porque luego podría revelar las intimidades de ellos, como sucedió cuando dirigió a Inglaterra. Existen opiniones de expertos que dicen que el técnico que venga, si reúne capacidad y prestigio, no importa que no conozca nuestro idioma o a nuestros jugadores. De tomarse estos puntos como referencia, habrá que tomarla con las debidas precauciones, pues el fútbol mexicano estaría ya desde este momento destinado al fracaso, lo cual sería una catástrofe de enormes proporciones. La contratación de Eriksson se da en un momento en que la misma federación provoca el caos, hablando y diciendo sobre posibles contrataciones, desde el Vasco pasando por Lippi, Filipao, José Pekerman, entre otros, sin mencionar nunca al Sueco que finalmente fue el elegido en lo que parece más que nada una contratación de emergencia para cumplir con el requisito. No creo que la llegada de Eriksson sea para cambiar la mentalidad de los jugadores mexicanos, porque finalmente, eso sería menospreciar a los jugadores y al mismo balompié que goza de prestigio a nivel mundial. Lo que se le ha pedido, no es cambiar la mentalidad. Para Eriksson, es lo mismo de los anteriores, clasificar a la Copa del Mundo, ganar la Copa Oro, semifinales en Copa América y el Quinto Partido en la Copa del Mundo, que tal parece se ha convertido en una obsesión para el fútbol mexicano. El quinto partido en un mundial, se puede lograr, pero es cuestión de que los jugadores se lo crean, que se den cuenta que pueden lograrlo, pues han estado cerca de hacerlo, pero a la vez, también muy lejos, igual Mejía Barón frente a Bulgaria, Lapuente ante Alemania, El Vasco ante Estados Unidos y creo firmemente que Lavolpe pudo lograrlo ante Argentina, pues es una selección que a pesar de que cuenta con tremendos jugadores que en cualquier jugada pueden hacen un gol, también es cierto que su esquema nunca lo cambian Entonces, estamos cerca de lograrlo, pero depende de muchas circunstancias, del rival, de la plaza, de las lesiones, de decisiones arbitrales y por supuesto, del talento de los jugadores aztecas para definir en el momento oportuno, pero sobre todas las cosas, que se la crean que pueden lograrlo. De una cosa si estamos ciertos, Eriksson merece el beneficio de la duda cuando apenas va a comenzar su trabajo y los resultados finalmente los conoceremos cuando termine la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica, pero tendrá que ponerse a trabajar, y trabajar en serio y no andar con falsas promesas e ilusiones, como lo hizo hace unos días cuando se reunió con patrocinadores de la selección cuando dijo que: "México estará en cuartos de final". Ojalá reciba el apoyo de los directivos, porque tal parece que de los jugadores, no lo tiene todo, y si no, pregúntele a Salcedo, a Osorio, Guardado, Vela, Borguetti, Osvaldo, entre otros que han tenido que callar lo que antes dijeron ante la amenaza de no ser convocados al Tricolor. El tiempo es el mejor aliado para Erikson y el beneficio de la duda, está de su parte.
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