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Por: Felipe D. Ruanova Zárate Hombre cabal, político probo, priísta ejemplar “De bien nacidos es ser agradecidos”: refrán popular De regreso de una reunión fuera de la oficina, siendo Director de Produtsa, estaba el ingeniero Raúl Sánchez-Díaz Martell, exgobernador de Baja California (1955-1971), sentado, esperándome. El hecho relatado ocurrió a mitad del año 1980. Al recibirlo, me dijo que a la empresa de su hijo Gonzalo, quien lo acompañaba, el Presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales, que acabábamos de cesar del cargo, le quedó a deber dinero. Llamé al Contador y le pedí que le pagara los adeudos. Solicité al ingeniero Sánchez Díaz que se quedara a platicar conmigo. Tenía la idea de prolongar la línea del ´Troley´ de San Diego, dentro del territorio mexicano, por la “jardinera” que se encuentra en el talud de la Vía Oriente, que va desde la línea divisoria hasta la tercera etapa del Río Tijuana. Para entonces, ya había hablado con los directivos de la CFE y del ´San Diego Troley´ y les había ofrecido, que ellos hicieron la inversión de la línea del ´Troley´ de ida y de regreso, hasta Ejido Mariano Matamoros y que nosotros se la pagaríamos con electricidad, pues en esa época aquí costaba el kilowatt-hora una quinta parte de lo que ellos pagaban allá. Le pedí a Sánchez Díaz que hiciera la investigación que se requiriera y todos los cálculos a que hubiese lugar, para determinar si técnicamente era viable esta idea. Le dije que el Gobierno Federal pagaría los gastos, y que además, le proporcionaríamos una suma por su trabajo. Me dijo que aceptaba la propuesta. Luego supe que había realizado trabajos diversos para cumplir con su cometido. Después, creí que él se había olvidado del asunto, pues no supe nada del ingeniero Sánchez Díaz por un par de meses; no nos había solicitado ningún anticipo, sólo planos de levantamientos topográficos. Pensé, que no le había interesado el trabajo. Cuál no sería mi sorpresa, que un día llegando a mi oficina, estaba ya el ingeniero Sánchez Díaz en la sala de juntas, platicando con algunos de mis colaboradores, a quienes les expuso unos planos como de seis u ocho metros, así como varias carpetas volumétricas. Al final de cuentas, se concluía que sí era viable técnicamente la obra del ´Troley´, en la ruta señalada. El ingeniero también traía el Proyecto Ejecutivo, para su construcción. Y entonces, me entró una enorme preocupación. Invité al Sánchez Díaz a pasar a mi oficina y cerré la puerta. Le dije con cierta pena que no creía que fuera a hacer tanto trabajo; que apenas había pedido unos 40 mil dólares para pagar ese proyecto, pero que a cuánto aspiraba por tantos planos, carpetas y el proyecto. El ingeniero Sánchez Díaz, notó mi preocupación y se puso a reír. Me dijo que no nos cobraría nada, que lo que había hecho era lo único que sabía hacer. Él había trabajado en Ferrocarriles Nacionales toda su vida y que él estaba muy agradecido conmigo, porque yo le había dado la oportunidad de regresarle algo al Estado de Baja California, al que él consideraba que tanto le debía…Casi me pongo a llorar. Le pedí al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, entonces Secretario de la SAHOP, que hiciera una carta de agradecimiento al Ingeniero Sánchez Díaz, que de inmediato enviamos. Roberto de la Madrid se llevó una copia de dicho proyecto a Francia, a la fábrica de los ´troleys´, y luego ya no supe más de ello. El ingeniero Sánchez Díaz, fue un Gobernador honorable y sereno. Si bien el centralismo que imperaba en ese entonces trató de derrocarlo del cargo, la verdad es que nunca hubo alguna acusación seria que justificara tal despropósito. De las derrotas del PRI en 1968, en Mexicali y en Tijuana, no se puede culpar al ingeniero Sánchez Díaz. Menos de las instrucciones centralistas de anular aquellos comicios. Los panistas de aquella época injustamente lo acusaron de todo y lo insultaron hasta el cansancio. Aún recuerdo a un iracundo Eugenio Elorduy, anunciando que iría a Washington a pedirles a los gringos que nos invadieran y que se quedaran con la Baja California: ni el PRI de aquellos aciagos momentos dio la cara por el ingeniero Sánchez Díaz; ni el PRI de ahora supo honrar su memoria con justicia y cabal magnitud el tamaño de la entrega que hizo el Ing. Raúl Sánchez Díaz por Baja California. Doy fe.
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