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Por: René Mora / SIP Cuando Vinicio Castilla Soria llegó al campamento de entrenamiento de los Potros de Tijuana allá por 1987 en el estadio del Cerro Colorado, era un jovencito, apenas contaba con 20 años de edad pero ya se quería comer al mundo. Espigado pelotero, de buenas manos, se desempeñaba como parador en corto. Escuchaba atento los consejos que le daba Jorge Fitch, manejador del equipo y colaboradores. La pretemporada apenas iniciaba. Septiembre y el camino no era fácil para Marco Vinicio Castilla Soria nacido en Oaxaca un 4 de julio de 1967. Al iniciar la temporada, los Potros no tenían un lugar para él, necesitaba seguir trabajando en su desarrollo. Cuando los de Tijuana se vieron en apuros por la lesión de un receptor, tuvieron que cambiarlo a los Yaquis de Ciudad Obregón. No fue una decisión fácil para la directiva desprenderse de un pelotero al que le miraban un gran futuro. Castilla fue a Obregón, con los Yaquis, donde recibió poca oportunidad de jugar. Para la temporada 90-91, aún recuerdo cuando el contador público Humberto Castañeda, entonces Propietario y Gerente de los Potros, durante una reunión de la Liga en un conocido hotel de la Zona del Río comentó con el licenciado Homobono Briceño Félix que los Yaquis le estaban ofreciendo en calidad de préstamo a Vinicio Castilla. Fue increíble. Vinicio regresó a la tierra que un día lo vio llegar a la Liga Mexicana del Pacifico. Junto con Luis González, José Tolentino, Eduardo Jiménez y otros peloteros hicieron de los Potros un equipo campeón en la liga mencionada. Ahí inició prácticamente la carrera que llevó a Vinicio Castilla a las Grandes Ligas, pues fue firmado por los Bravos de Atlanta, quienes lo llamaron al equipo grande el 1 de septiembre de 1991 cuando los rosters de peloteros se pueden ampliar. Ahí estuvo Vinicio durante dos temporadas (1991 y 1992), aunque jugó muy poco: apenas 23 partidos. Sin embargo, la historia le tenía su lugar apartado, Vinicio fue puesto transferido en el draft de expansión de 1993 con los Rockies de Colorado, donde jugó hasta 1999 y logró importantes números que lo colocaron rápidamente como uno de los favoritos de los aficionados en todo el béisbol. Para ese entonces, ya no jugaba las paradas cortas, ahora se desempeñaba como eficiente tercera base. Castillo formó parte de aquel equipo que fue conocido como los cañoneros de la Calle Blake al lado de Andrés Galarraga, Dante Bichette y Ellis Burks. Vinicio se destacó en las temporadas de 1996, 1997 y 1998, logrando 40 o más cuadrangulares en cada temporada. El romance que existía entre los Rockies, Vinicio y la afición llegó a su fin cuando el jugador mexicano bajo sus números y fue cambiado a las Mantarrayas de Tampa Bay, donde jugaría al lado de José Canseco, Greg Vaughn y otros, pero al no cumplir con las expectativas, lo dejaron en libertad. En 2001, después de 24 juegos y con seis cuadrangulares y 21 impulsadas, Tampa lo dio de baja. Pocos días más tarde, los Astros de Houston lo firmaron con contrato de Ligas Menores y volvió a ser el Vinicio de siempre, donde alcanzó 86 impulsadas y 23 cuadrangulares en 122 juegos. En 2003 regresó al equipo que lo vio debutar en Grandes Ligas: los Bravos de Atlanta, donde tuvo 34 homerunes y 137 impulsadas. Un año después, regresó a los Rockies de Colorado. A sus 36 años de edad alcanzó 271 de bateo con 35 jonrrones y 131 impulsadas siendo líder en la liga Nacional. Posteriormente, Vinicio pasó a los Nacionales de Washington en 2006 y en el 2007 con los Padres que lo dejaron en libertad. En 14 temporadas en grandes ligas tuvo un promedio de 276 con 320 cuadrangulares, 1105 impulsadas en 1854 partidos. En el béisbol invernal, jugó para los Yaquis de Ciudad Obregón, con los Potros de Tijuana, Tomateros de Culiacán y Naranjeros de Hermosillo, dejando excelentes números a la ofensiva. Y después de tantos años en el béisbol, el pasado lunes 10 de enero, pasaditas las 13 horas, Vinicio Castilla apareció en las oficinas de los Naranjeros de Hermosillo, en esta ocasión para anunciar su retiro como pelotero en activo. Un momento muy emotivo, rodeado de directivos, medios de comunicación y aficionados que en gran número se dieron cita. “Gracias a todos por acompañarme, primero que nada quiero agradecer a la afición de Hermosillo que se portó de maravilla. Desde que llegué me recibió con los brazos abiertos, esas ovaciones, esos aplausos que me brindaron durante toda mi estancia aquí en Hermosillo, son memorias que uno se va a llevar. A la directiva, a mis compañeros, que siempre me apoyaron durante todo mi tiempo aquí con los Naranjeros, un gran agradecimiento a todos ellos, me voy contento muy agradecido con todo lo que se logró aquí; los tres campeonatos son unos de los momentos más bonitos de mi carrera, compartirlos con la afición, con la prensa, son vivencias que siempre estarán conmigo. Para mí fue un honor, un orgullo portar la camiseta de los Naranjeros por estos años, un equipo con tanta historia, con tanta tradición, es muy bonito haber sido parte de los logros de Hermosillo, me voy emocionado, satisfecho de haber pertenecido a la mejor organización del béisbol mexicano”, dijo Vinicio Castilla emocionado, con lágrimas en los ojos al momento de anunciar que se iba. Vinicio Castilla anunció su retiro de los diamantes, pero sus hazañas, siempre serán recordadas por los aficionados que lo vieron poner su mejor empeño en cada atrapada, en cada batazo. El buen Vinny hizo camino al andar.
Algunos de sus numerosos logros: - Dos Juegos de Estrellas (1995 y 1998)
- Tres bats de Plata (1995, 1997 y 1998).
- Líder de carreras impulsadas (131 en 2004)
- Líder de juegos jugados (162 en 1998)
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