|
Por: María Elena Estrello / SIP - ”Los periodistas, en estado de indefensión; el caso Ravelo, radiografía de o que ocurre en materia de derechos humanos en nuestro país”: Maestra Laura J. Rodríguez de la Universidad Panamericana
El embate del más poderoso monopolio de comunicación colectiva en México contra la Revista Proceso y el periodista Ricardo Ravelo ha levantado ámpula en la opinión pública. En este sentido, existen posturas divergentes y hasta diametralmente opuestas: desde quienes aseguran que la publicación mencionada es uno de los contados medios nacionales donde se realiza periodismo de investigación, también llamado de mediano alcance (con todas sus implicaciones), hasta quienes aseguran que la revista se ha dedicado a publicar desde su fundación en los años setenta a la fecha, lo que en el argot periodístico se conoce como “carne podrida”. A Proceso y a quienes forman parte de ella, se les ama o se les odia. Aunque entre los enterados hay matices: el de los expertos. En múltiples ocasiones Proceso se ha “enfrentado” contra el poder. Uno de los últimos casos (más sonados) donde la justicia falló a favor del semanario fue el asunto de la escritora Olga Wornat, quien presentó en la revista un extracto de su libro “La Jefa”, donde retrataba la vida en Los Pinos de Marta Sahagún, entonces Primera Dama. Ésta última demandó por daño moral, sin embargo, el litigio no prosperó por ser Sahagún figura pública. Aunque a Julio Scherer, fundador del semanario en cuestión el asunto Ravelo-Televisa no le quita el sueño, el affaire en cuestión es muy significativo pues involucra la violación del lastimado tema de los derechos humanos en nuestro país. En este renglón, la administración del Presidente Felipe Calderón ha adquirido notoriedad y mala fama internacionalmente por los casos Rosendo Radilla y Campo Algodonero. Ahora se sumará éste, pues Proceso presentó sendas quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Proceso: víctima de sí mismo, Raúl Trejo Delarbre No es la primera vez que Televisa ataca a otro medio de comunicación. Estudiosos de los medios como Raúl Trejo Delarbre, Fátima Fernández Christlieb y Fernando Mejía Barquera, entre otros hace más de dos décadas alertaban sobre los poderes fácticos en el libro “Televisa Quinto Poder” y hacían recuento del creciente poder político de ese monopolio. Hoy, Televisa se involucra en este triángulo entre el Presidente de la República, Sergio Villarreal alias “El Grande” y Ricardo Ravelo. Don Raúl Trejo Delarbre señala que: “Evidentemente, los noticieros de Televisa hicieron un uso faccioso de las declaraciones del maleante (Sergio Villarreal) para golpear a Proceso. En la empresa de Emilio Azcárraga Jean, incomodan sobremanera las denuncias del semanario acerca de los abusos que suele cometer Televisa. Además, las inculpaciones al Presidente Calderón podrían explicar el afán para cuestionar el desempeño de la revista. Al presentar sin contexto ni comprobación las imputaciones del narcotraficante a esa publicación Televisa confirmó que, más que hacer periodismo, le interesa hacer sus espacios de noticias con propósitos de lucro político…”. “El diferendo de Televisa es un eslabón más en la cadena de desencuentros entre distintos medios de comunicación debido a conflictos de intereses políticos y mercantiles.…En este caso, tan cuestionable es la manipulación que Televisa hace de las imputaciones de un narcotraficante en contra de una revista crítica, como la magnificación –también engañosa– que Proceso ha acostumbrado hacer, sobre todo en los últimos tiempos, de versiones y delaciones sin confirmar”, concluye el doctor Delarbre.
El Presidente no apuesta a los derechos humanos: J. Rodríguez Sin entrar en controversia acerca del pleito entre Televisa y Proceso, existen otros puntos de vista, uno de ellos, la violación a la libertad de expresión. Al respecto, la Maestra en Derecho Constitucional por la Universidad Panamericana, Laura J. Rodríguez, asegura “…lo que ocurre con Ricardo Ravelo es una radiografía de lo que sucede en México con los periodistas en materia de derechos humanos: se encuentran en total estado de indefensión, pues al no existir aquí la figura jurídica “Juicio de Amparo entre particulares”, Proceso no tiene otro recurso que acudir a una instancia internacional como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Existen países sudamericanos donde los periodistas sí cuentan con ese recurso legal, como en Argentina y Brasil. Sin duda, se sumará otro caso más de violación de derechos fundamentales consagrados no sólo en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sino en Tratados Internacionales signados y ratificados por nuestro país. Por desgracia, el Presidente Felipe Calderón, no estará en la posición que hoy ocupa cuando el asunto Televisa-Proceso se resuelva, para entonces ya se habrá olvidado el tema; esto suele tomar años”. A pregunta expresa de Panorama de Baja California, acerca del rol de Televisa a manera de Santo Oficio del Siglo XXI, donde se enjuicia y se culpa sin pruebas a Ricardo Ravelo y Proceso, la Maestra Rodríguez responde: “El quid no es si Televisa está actuando a manera de Santa Inquisición, para mí, es un ejemplo de lo que puede sucederle a cualquier ciudadano. La libertad como derecho humano fundamental implica varios ámbitos, uno de ellos, el derecho a la libertad de expresión. En este caso vemos cómo el Estado se involucra en “un no hacer” en detrimento de los derechos de libertad de expresión de Ricardo Ravelo. El Estado concientemente o no utiliza a Televisa para desacreditar la actuación como periodista de Ricardo Ravelo; este reportero no tiene acceso a la justicia para defenderse de la violación a su derecho de la libertad de expresión”. “En este caso, debido a que el Estado no puede irse abiertamente contra Ricardo Ravelo utiliza a un tercero, en este caso, a Televisa, para detrimentar el derecho de libertad de expresión de Proceso y Ravelo, ante la falta de medios de defensa de los derechos humanos de los periodistas”. “El Presidente de la República no apuesta a los derechos humanos. Esto es un claro ejemplo de falta de gobernabilidad…utiliza a un medio particular poderoso como Televisa para refrendar actos a su favor. Pareciera ser que el gobierno está ejerciendo un medio de imputación directa a un periodista a través de Televisa. Además deja ver que hoy el delincuente (Sergio Villarreal) tiene la total protección de sus derechos humanos y el que ejerce su profesión de forma honesta o digna (Ricardo Ravelo) no cuenta con ningún aparato estatal para poder defenderse”. -¿Tendría más credibilidad “El Grande” que Ravelo, cuestiona Panorama de Baja California? “Así lo dejan ver, ese es el trato que está recibiendo”, finaliza Rodríguez.
Medio castigado, ente incómodo A diferencia de los enormes contratos de publicidad que recibe Televisa del Gobierno Federal, lo cierto es que al terminar la presente administración panista Proceso cumplirá doce años sin publicidad de Presidencia de la República y de otras dependencias de carácter federal. Es un medio “castigado”. Hace un par de meses, en charla con quien esto escribe y con otros colegas de diversas localidades de la República, el reportero de la fuente presidencial de Proceso, Daniel Lizárraga (hoy Subdirector del Diario Digital Animal Político, Premio Nacional de Periodismo 2008 por el rastreo de los recursos destinados al equipo de transición de Vicente Fox y uno de los pioneros en nuestro país del periodismo de mediano alcance utilizando como una de sus herramientas el acceso a la información pública gubernamental, señalaba “…los reporteros aquí no nos preocupamos si hay o habrá publicidad, nosotros nos dedicamos a lo nuestro, a investigar”. Y sí, lo hacen.
|