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Hay diversos parámetros para medir la importancia de las ciudades. Por cuestiones demográficas y económicas, son las más socorridas en esquemas comparativos internacionales. Pero también se habla de equipamiento urbano, de bienestar, de acceso a la salud y últimamente de seguridad. Rubro en que últimamente las estadísticas y los hechos no han marchado exitosamente. Pero hay otra medida. Otra actividad que cada vez tiene mayor presencia, atención y participación de la sociedad. Me refiero a la actividad cultural. Después de los ochentas y parte de los noventas cuando se fundaron instituciones culturales de alto relieve, como el Centro Cultural Tijuana o El Colegio de la Frontera Norte, los Institutos de Cultura de Baja California y del Instituto Municipal de Arte y Cultura, o la consolidación de la Orquesta de Baja California. Posterior a este periodo la iniciativa se ha trasladado a la comunidad cultural organizada, no para antagonizar, si no simplemente para realizar lo diverso a lo institucional, con mayor frescura e imaginación. ¿Qué viene en esta primera década del XXI? Pareciera que viene la combinación de esfuerzos. Por un lado, la inauguración de la mega obra anunciada por CECUT para este año de la nueva ala, dedicada a las exposiciones internacionales, que podrá albergar muestras que requieran mayor rigor museográfico en todos los sentidos. Por otro, iniciará actividades el Museo del Trompo, para atender al amplísimo público infantil tan deseoso como interesado de participar en actividades culturales desde temprana edad. El ICBC en Tijuana ha ampliado y perfeccionado sus espacios para dar cabida a agendas cada vez más completas. En el viejo Palacio Municipal funciona la Sala Anguiano, sede de un importante acervo donado por el artista jalisciense a nuestra ciudad. Mención especial merecen los festivales, hay dos que han sido enormemente atractivos por sus programas y la respuesta del público. Me refiero al Festival Entijuanarte, organizado por Julio Rodríguez y Cecilia Ochoa y el Festival de la Ciudad, por Leobardo Sarabia. El primero enfocado a las artes visuales en general, ha obtenido generosa respuesta del público particularmente juvenil, que intenta encontrar nuevas actividades en la ciudad. El segundo, El Festival de la Ciudad, es llamativo por su oferta de vanguardia dirigida a un público de enterados. Por supuesto, que esta es una apretadísima síntesis de lo que está ocurriendo en Tijuana en materia cultural recientemente. Pero no quiero omitir que detrás las organizaciones, de los festivales y de cada actividad, hay un grupo de profesionales, artistas, promotores, servidores públicos, expertos y simples aficionados, que generan ideas y despliegan una intensa labor para que esto ocurra. Con estas agendas Tijuana camina hacia la creación de nuevos públicos, más participativos y exigentes. En materia cultural, Tijuana se abre a una nueva lectura, donde todavía hay mucho por hacer.
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