Por: Marco Antonio Blásquez- IP y rector, exhibidos
- Gobernador con oídos
- Soberanes, enchilado
En días pasados, importantes sectores de la sociedad libraron un cerrada batalla de principios y argumentos con el gobernador José Gpe. Osuna Millán, el rector de la UABC y el atípico "liderazgo" de la iniciativa privada tijuanense, que de tan "atípico", ya no se sabe si es efectivamente empresario, o simple lacayo del sistema, a cambio de chambas y trinquetes, que ni a canonjías llegan. El eje de la discusión eran 10.1 hectáreas de terrenos de la UABC, sobre las cuales los "empresarios", el gobernador y hasta el alcalde de Tijuana, con el beneplácito del rector Gabriel Estrella Valenzuela, intentaban construir un Centro de Convenciones, que mucho le hace falta a Tijuana, pero no tanto como espacios de educación media y superior. Alumnos, profesores, funcionarios eméritos, padres de familia, medios de difusión y líderes sociales levantaron una polvareda tal que el proyecto se frustró a menos de dos semanas de haber sido anunciado por un boletín de prensa del XIX Ayuntamiento de Tijuana, institución que por cierto no estaba autorizada para tratar el tema, y que ---por esa ansia de Jorge Ramos de montarse en todo lo montable-- vino a ser la piedra que alertó a los peces. Bendita piedra. En este debate se involucraron los padres, los hermanos y las esposas del gobernador y del alcalde. Un testimonio de primera mano, reveló que Jorge Ramos padre, ex activista y catedrático de la UABC, le habló fuerte y claro a su hijo alcalde, al grado de amenazarlo con estar en la primera línea de batalla si persistía en la idea de despojar a la UABC de su territorio. Por el lado del gobernador, se sabe que su señora esposa, doña Carmina Capuchino, lo apretó y fuerte en este tema. Un miembro de la familia dijo que doña Carmina le pidió a José Guadalupe que recordara que él --como estudiante foráneo-- tocó las puertas de la UABC y le fueron abiertas. Razón por la cual --le dijo la señora-- ""antes que quitarle, tienes que darle". Con diferencia de una semana, se presentaron las declinaciones de Ramos y Osuna a la construcción del Centro de Convenciones. Primero, Jorge Ramos, el 12 de mayo (un día después del "jalón de orejas" de su padre) dijo que el proyecto se frenaría temporalmente; después, el día 19, un no muy bien encarado gobernador acabó por aceptar que la de la UABC no era la única opción, y que se explorarían otras. En todo este escenario de bajas y pueriles ambiciones el peor librado resultó el rector Estrella, quien en todo momento se mostró dispuesto a violar la ley orgánica de la UABC, con tal de dar pie a la construcción. En cualquier Universidad un poco más organizada, un sujeto como estos ya hubiera salido con cajas destempladas de la rectoría. Otros que quedaron como "lazo de cochino" fueron los "líderes" de la cámaras empresariales tijuanenses, que llevan años jugando el triste papel de lacayos. En la mayoría de los casos, estos dizque empresarios son empleados de algún negocio o "grillos" habilitados como iniciativa privada que se dan por bien servidos colocando un par de familiares en la administración o levantando algunas mijagas de la participaciones y proyectos que el gobierno les salpica. El del centro de convenciones era una "migajota". Respecto del gobernador y del alcalde, aunque se les vio claramante el colmillo y la garra, tienen a su favor dos cosas: 1) que no mostraron tanto descaro como el rector y los mercaderes (quizá porque son los jefes), y 2) que se salieron a tiempo del tema. En los 25 años de experiencia que tengo como periodista me ha tocado presenciar descargas de crítica infinitamente superiores a la que recibió Osuna Millán en el tema de la UABC, y el resultado ha sido que el gobernante se ha sostenido en el macho. Mucho se le tiene que reconocer a José Guadalupe, aun cuando verlo en ese proyecto no fue del agrado de quienes lo respetamos y admiramos, que haya tenido la hombría y dignidad para cambiar de opinión. Podemos decir que al menos tenemos un gobernador con oídos. Y en estos tiempos de impunidad y vileza, eso es bastante. *** *** *** La pasamos tal como nos la contaron: Dicen que el ombusdman Dr. José Luis Soberanes se fue hablando pestes del gobernador Osuna y del alcalde Jorge Ramos. De "improvisados" y "frívolos" no los bajó... Resulta que el titular de la CNDH encabezó un importante evento nacional el pasado 16 de mayo en Tijuana, mismo que fue desairado, casi a nivel de grosería, tanto por Osuna como por Ramos. El primero, le canceló tres días antes del evento y le mandó como representante a Hugo Castillo, un oscuro burócrata que labora en el DIF; y Ramos le canceló un día antes y no le envió a nadie. Esta es la dimensión de lo que en la actualidad representan los derechos humanos para la gente del poder.
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