Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central: montaje espectacular en Tijuana PDF Imprimir E-mail

Por: Pedro Ochoa

La cultura tiene un ingrediente de celebración, ni quien lo dude. Me refiero por supuesto a sus prácticas no a sus contenidos y evidente trascendencia. Sus experiencias no sólo se refieren a las inauguraciones solemnes y a las conferencias formales, sino que también deberían tener un sentido de festejo, de gusto, porque finalmente las actividades que tienen que ver con el arte son un acto de homenaje a la vida.

La puesta en escena del emblemático mural de Diego Rivera, “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, que se llevó a cabo hace unos días en el Parque Teniente Guerrero del Centro de la Ciudad. La idea original fue de la fotógrafa chiapaneca radicada en Tijuana, Verónica del Pino, quien recibió apoyo de la Universidad de Tijuana y de la eficiente organización de su Directora de Relaciones Publicas, Magdalena Bautista.

El proyecto denominado “Retrato de un Sueño” consistió en representar a los más de 80 personajes plasmados por Diego en el famoso mural, con personas reales vestidas, maquilladas, peinadas tal y como Rivera los visualizó en su obra. Así, José Martí, José Guadalupe Posada, Diego Rivera niño y Frida, entre muchos otros, circularon por los jardines y el kiosco del parque. Todos, posaron para la lente de Verónica del Pino como lo habrían hecho hipotéticamente para el pincel del famoso pintor. Del Pino pretende con estas imágenes rehacer el mural digitalmente, mediante una espectacular fotografía. No se trata de suplantar el trabajo de Diego, sino de recrearlo en vida.

Cuando conocí el proyecto me pareció que celebraba el arte mexicano del Siglo XX, pero también la historia de México. Fue bueno escuchar que los jóvenes de la Universidad de Tijuana, voluntarios y vecinos, investigaran sobre la vida y obra del personaje al cual encarnaban. Sorprende que estos jóvenes y voluntarios, respondieran a la convocatoria de Del Pino y se sintieran orgullosos de la representación histórica. La idea de Verónica fue creciendo en la medida en que fue creciendo la respuesta de la comunidad.

Carmen Gaitán, Directora del Museo Mural Diego Rivera (donde el mural se encuentra alojado después del terremoto de 1985 en la Ciudad de México) así como Guadalupe Rivera Marín, hija del muralista, estuvieron presentes y admiraron la respuesta de la comunidad tijuanense, el ingenio de Del Pino y el afán por caracterizar a los personajes históricos. Al llegar a la cita, Guadalupe Rivera exclamó:

“¡Allí va Diego niño! aquí viene Frida!” (espléndidamente representada por Vianka Santanta).

Carmen Gaitán la jalaba del brazo para llamar su atención y mostrarle al resto del elenco: “¡Mira Guadalupe! ¿Ya viste a la Revoltosa?” (magníficamente interpretada por la cantante tijuanense Madame Ur).

Y ni Guadalupe, ni Carmen, ni el autor, dejábamos de admirar a los 80 personajes históricos que ese día cobraron vida. Ni mucho menos el fondo del mural magníficamente realizado por el pintor tijuanense Alfredo Gutiérrez.

El Bicentenario y el Centenario fueron una excelente oportunidad para conmemorar y entender mejor la historia. La representación de “Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central” en Tijuana. Fue una forma original, audaz y brillante.

Estoy seguro que en los participantes quedó una profunda y bonita huella. Quizá porque sólo amamos aquello que conocemos. Gracias a Verónica del Pino y al trabajo de más de 200 personas detrás de escena, entre fotógrafos, maquillistas, vestuaristas, estilistas, personal logístico, promotores, estudiantes, voluntarios, en fin, lo que llamamos sin eufemismo gente del pueblo, el mural no solo cobró vida, sino que también ahora ya pertenece también a Tijuana.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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