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Por: Lic. Edgardo Leyva Muy bien recibido en campaña fue el compromiso de Carlos Bustamante Anchondo, hoy Presidente Municipal Electo de Tijuana, para crear tres escuelas de nivel medio superior en nuestro Sistema Educativo Municipal, el cual con 10 primarias, tres secundarias y una preparatoria es único en el país y motivo de especial orgullo para los tijuanenses. Sólo aquí en Tijuana, una parte significativa del gasto público municipal se dedica a la educación y su futuro. Nuestro nuevo Alcalde promete incrementar servicios en beneficio de sus nuevas generaciones amenazadas por la desesperanza y la decepción que causa la falta de oportunidades de estudio y próximos a engrosar las filas de los “ninis”, término con el que el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor José Narro Robles, se refirió a más de siete millones de jóvenes que “ni estudian ni trabajan”, ni podrán encontrar un sitio en la sociedad productiva mexicana que les permita comprar una casa, vivir en familia, educar a los hijos, contar con servicio médico y retirarse dignamente. De dominio público es la pérdida de empleos y poder adquisitivo de nuestra moneda en los últimos años. Las fuentes oficiales de información muestran que el rezago educativo nacional es terrible: menos de cuatro de cada diez habitantes en edad escolar (34 por ciento) está estudiando. 15 de cada 100 jóvenes en edad de hacerlo cursan el bachillerato. Más de 300 mil personas al año son rechazadas por las instituciones de educación superior. Cada vez es más grande el clamor de que tanto el Estado como la iniciativa privada ofrecen educación de baja calidad que no garantiza éxito social ni buenos empleos. Las pensiones de hambre no son atractivas a largo plazo. El empobrecimiento de la clase media es alarmante y la esperanza de triunfar por medio del estudio se ha perdido. Diecisiete millones de alumnos han abandonado sus estudios en nivel básico por necesidades económicas según el Instituto Nacional de Educación. Algunos expertos previenen la inclinación de estas generaciones al subempleo, la prostitución y la delincuencia. Señalan que el desaliento y la desolación llegaron como consenso de Washington con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en 1990, se impusieron las políticas neoliberales que siguen vigentes en América Latina y que han llevado a nuestros pueblos a una deplorable situación económica pública y privada. El fracaso del neoliberalismo como proyecto económico de nación en México es evidente. Además del desempleo galopante la ausencia de políticas de carácter social es permanente. El trabajo informal, la migración y las actividades ilícitas ya no son salidas falsas de la realidad, son opciones reales de acción ante una demanda social incontenible que no cederá sino que seguirá en aumento. Por eso recordamos ahora con optimismo y el compromiso de Carlos Bustamante de luchar contra la inercia siniestra que condena a nuestra juventud a carecer de espacios en escuelas preparatorias. Actualmente en Tijuana hay 138 secundarias públicas con 78 mil alumnos. Aspiran a ingresar al bachillerato donde esperan 12 preparatorias oficiales con 27 mil espacios. Las escuelas de Capacitación para el Trabajo están olvidadas. No producimos técnicos en construcción, soldadura, refrigeración, enfermería, mantenimiento industrial o de inmuebles entre otras actividades bien remuneradas, debemos retomar esos caminos. La diferencia entre el cupo de las secundarias y el bachillerato en el municipio es demasiado grande para que pase desapercibida en los planes de gobierno y el número total de oportunidades de educación media superior es francamente penoso. Qué bueno que un tijuanense llegue a la Presidencia Municipal con un propósito tan encomiable como éste que va dirigido a lo mejor de nosotros, la juventud. ¡Adelante!
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