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Por: René Mora / SIP Cuando se desarrollaba la pretemporada de béisbol de Grandes Ligas, los expertos daban muy pocas posibilidades de éxito al equipo Padres de San Diego, mismo que hoy se encuentra en camino a los play-offs. El motivo por el cual los expertos no consideraban a los Padres para ser contendientes, era claro: el equipo estaba apostando a jóvenes, algunos de ellos con poca o nula experiencia en Grandes Ligas. Además, existía la incertidumbre sobre el futuro de dos de sus jugadores estelares, Adrián González y Heath Bell, quienes aparentemente serían cambiados antes del 30 de julio. Los que saben no estaban equivocados, había rumores de que Adrián, estelar primera base de los Padres pudiera ser cambiado; se hablaba de Medias Blancas, de Medias Rojas como posibles equipos interesados. Del relevista Bell, había equipos que preguntaban si se encontraba disponible para algún cambio. Sin embargo, los Padres tuvieron un arranque exitoso de temporada, comenzaron a ganar muy pronto para colocarse en el primer lugar de la División Oeste de la Liga Nacional. Aunque iniciaron bien, muchos llegaron a pensar que cuando llegara el Juego de Estrellas a media temporada, los Padres estarían fuera de la pelea. Pero vaya sorpresa. El éxito inició en abril, siguió en mayo, aumentó en junio y julio. Luego, los Padres se reforzaron, adquiriendo a dos importantes jugadores, uno de ellos el dominicano Miguel Tejada y Ryan Ludwick de los Cardenales de San Luis. Estos dos hombres fueron adquiridos para cumplir con objetivos muy importantes en la lucha por alcanzar la postemporada. Tejada llegó para auxiliar en el cuadro, en las paradas cortas o en la segunda base ante la lesión de Ludwick; es un bateador de poder que hacía falta en la alineación. Muy claros fueron los cambios, bien pensados, basados en objetivos. Fue así como Padres comenzó a ser otro equipo y se afianzó en el liderato de la Liga Nacional, División Oeste, lo que ha hecho sonar a directivos, al manejador Bud Black, a los jugadores y a aficionados de los Padres, ansiosos de tener un equipo contendiente, un grupo ganador. Armar un grupo no es nada sencillo, sobre todo cuando se encuentran en proyecto de transición como los Padres, donde el divorcio de Moores cambió el rumbo de la organización. Se tuvieron que vender acciones y Jeff Morad compró parte de la sociedad y comenzó a tomar el control de la misma. Sin embargo, Morad mantenía un proyecto de cambio, para apostar al talento de la organización, así como ajustar finanzas y economizar, con una nómina que no debía rebasar los 40 millones de dólares. Hubo que usar la inteligencia para las contrataciones de los jugadores: tenían que resultar económicos pero comprometidos con la organización; algunos otros fueron cambiados a cambio de talento como el lanzador Jake Peavy que se fue a Medias Blancas de Chicago el año pasado. Aunque el movimiento causó molestia entre los aficionados. Dicen que el tiempo es el único que da resultados y a los Padres le dio frutos muy agradables. Primero, lograron quitarse de encima un contrato millonario de Peavy que ganaría de 15 a 22 millones de dólares por las siguientes cuatro temporadas. Y recibieron en ese cambio a Clayton Richard y otros prospectos. Richard ganó un lugar en la rotación de pitcheo siendo parte importante de los abridores. Peavy, lamentablemente para Medias Blancas, se lesionó y perdió el resto de la temporada. Vinieron otros ajustes, como la adquisición por cinco millones de dólares de un lanzador como Jon Garland quien ha significado ser pieza importante del pitcheo. También se dio oportunidad a varios novatos, algunos de ellos supieron aprovechar la oportunidad con los resultados por todos conocidos. Los Padres lograron con base en labor de equipo, tener una temporada de ensueño. No se puede decir hasta dónde puede llegar el equipo de los Padres, igual se van en el primer play-off o bien, se pueden coronar en la Liga Nacional y es que en una serie corta de postemporada, todo puede suceder cuando se tiene un pitcheo que ha sabido responder en los momentos más importantes. Tampoco podemos adelantar el futuro del equipo con jugadores como Adrián González, Heath Bell, Jon Garland y otros más, pues eso depende de los planes que tenga la directiva para la temporada 2011 y 2012. Por lo pronto, hay que disfrutar y vivir el buen momento que están experimentando los Padres de San Diego, y es que si en marzo durante la pretemporada, era escasa la credibilidad en el equipo, hoy en septiembre, podemos celebrar, ¡adelante Padres, hoy creemos en ustedes!
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