"El Rey" está solo; pongamos fin a su guerra PDF Imprimir E-mail

Por: M. E. del Castillo

En su guerra contra el narcotráfico, que lleva al cabo temerariamente, porque hasta ahora no ha sido muerto ninguno de sus familiares, como lo han sido miembros distinguidos de su clase social y muchos de la clase media, secuestrados o sorprendidos en medio de los enfrentamientos armados de militares y marinos contra los narcotraficantes y su ejército, “los zetas”, sigue sólo como brazo armado en México de Estados Unidos, en la guerra que ese pueblo anglosajón, decidió emprender en América, para encarecer los narcóticos que consume su vasto mercado de consumidores y vender las armas que en esa guerra, requieren así los gobiernos de los estados americanos, como los narcotraficantes.

Calderón Hinojosa, que ya está a dos años de entregar a su continuador, la presidencia del ilegal régimen neoliberal; el 6 de febrero de este año, lanzó un primero y desesperado SOS a la clase política, los partidos que alientan al amparo de “la democracia” que estrenaron con el enfermo mental y “Cachorro del Imperio”, Vicente Fox, nada menos que en el “Teatro de la República”, en Querétaro, en el XCIII Aniversario de la Constitución General de la República, protegidos los “demócratas” presentes, por el Estado Mayor Presidencial, con vallas metálicas en un perímetro de tres cuadras; para contener, obviamente, a los “antidemócratas” que condenan la guerra de Calderón al “crimen organizado” por la DEA y que rechazan al neoliberalismo gobernante, por destructor de la economía nacional y empobrecedor de los mexicanos.

Calderón se protegió a sí mismo y a su gente, a causa de su complejo de culpa, excitado por saber que en “El Cerro de las Campanas” que tenían enfrente, el Benemérito de las Américas, el indio Benito Juárez, hizo fusilar a Maximiliano de Austria el “emperador” y a sus generales, Miramón y Mejía, por traidores a la Patria. Esto no Obstante, secundado por gobernadores priístas y perredistas, se dio el desplante de firmar la aplazada propuesta neoliberal, de suscribir otro “pacto social”, una pues, nueva Constitución General de la República, para echar al cesto de la basura, la que en ese momento celebraban, la revolucionaria de 1917, a cuyo amparo, México avanzó hasta tutearse en 1968, con el Primer Mundo. El encendido exhorto de Calderón a los partidos políticos, en el sentido de sacudirse “el encono y las descalificaciones” a fin de “lograr acuerdos para transitar del conflicto y la amenaza de parálisis a la cooperación y al consenso no tuvo eco y seis meses después, hoy en agosto, ha vuelto a convocar a la clase política a que se sume a sus objetivos de gobierno y en particular, a que apoye su guerra al narcotráfico, pues “no comparte la idea de quienes dicen que la lucha anticrimen es un fracaso y que todo está perdido” y desinhibido, se desboca: “De los 28 mil muertos en tres años y medio, el seis por ciento corresponde a los defensores y el Uno por Ciento, el porcentaje que más le duele, son las víctimas inocentes”. Sin embargo, “no esperará a que los intereses particulares terminen por encima de los intereses de la nación”. Así que “trabajará en esa lucha hasta el límite de su fuerza personal y de las limitaciones de la Constitución, (que todavía asegura la soberanía del país) asumiendo todos los costos que sean necesarios”; hasta, ¿imponer su interés personal? Y, ¿qué costos han pagado los entreguistas de la soberanía de “cachito en cachito”, destructores de la economía y empobrecedores de la mayoría nacional, 80 millones de mexicanos? Miguel de la Madrid y su familia, además de asegurarse su futuro, tienen posiciones políticas en el ilegal régimen neoliberal que estableció a hurtadillas; Carlos Salinas y su Clan, encima de las canonjías que obtuvo de Estados Unidos, aun tiene poder económico para hacer que se cumpla, con el apoyo del principal interesado, Estados Unidos, “la alternancia” a que se obligaron el PRI y el PAN, en la presidencia del ilegal régimen neoliberal, que en el 2012, corresponderá al PRI; Ernesto Zedillo Ponce de León, el rebeco de 1968, disfruta de jugosos salarios en empresas estadounidenses y seguramente, actúa en la Organización de las Naciones Unidas, ONU, en pro de la internacionalización del Estado Nacional, asistido en el país por intelectuales y periodistas de raíces extranjeras, pero que “mexicanos”, están muy activos en los medios de comunicación, propagando sus nuevas versiones de la historia nacional, enhebradas a modo, “créalo usted, o no lo crea” diría Ripley, para concretar un “nacionalismo cosmopolita”, cual han dicho en “Discutamos México”. “Las cosas que veredes, Sancho”; como la que se vio en este segundo exhorto de Felipe Calderón, cuando pidió a las iglesias la aprobación de su guerra, ¿en el nombre de Dios?, obteniéndola de facto de “la católica y romana” que cabe suponer, acompañará con oraciones; porque la aprobación política, la real no la tiene; pues a pesar de su presunción, los partidos le siguen negando ese poder; a pesar de que ya tiene en la bolsa al “izquierdista” PRD. Es así que en la historia que contó del rey, que habiendo invitado a sus cortesanos distinguidos a un banquete y los que sin excusarse, no asistieron, supo que tendría que invitar a otros; es obvio que dolido, Calderón reconoció pues, que él como el rey del cuento, está solo; pero, ¿a quién invitará a su convite de sangre? Calderón aprovechó este segundo exhorto a aceptar y respaldar su guerra, para preguntarse y contestarse, si procedía la legalización de los narcóticos; por supuesto, concluyó que no; porque en efecto, el libre comercio de las drogas, no acaba con el narcotráfico y mucho menos terminará, con el consumo de los adictos por vicio, por placer o por snobismo, en Estados Unidos. Nosotros hemos dicho sistemáticamente, que la legalización de las narcóticos conviene a nuestro país, para suspender la onerosa en vidas y en recursos económicos, guerra de Calderón al narcotráfico y recuperar la soberanía de la nación, a lo largo de la frontera con Estados Unidos, incendiada con dicha guerra, atendiendo al objetivo estadounidense de “crearse un colchón”, tierra de nadie, que protegiese su decantada seguridad de “los terroristas”, su pesadilla y de los inmigrantes ilegales e indeseables, de América Latina; situación que favoreció otro propósito de Washington: Crear el Estado Policíaco, para perseguir y anular la insurgencia, que se organiza con el fin de echar del poder, por traición a México, a la ilegal gobernación neoliberal. El mercado de drogas en Estados Unidos, reiteramos, es original y muy propio de Washington, que lo estimula como fructífera fuente de ingresos; por eso calificamos de estúpido, pretender abatirlo, combatiendo a sus proveedores fuera de ese país. Y el “zar de las drogas” Gil Kerlikowske, en respuesta a la volátil consulta de Felipe Calderón, le aseguró que “la legalización que algunos presentan para terminar con la violencia en México”, es improcedente. “El pueblo de EU debería ser escéptico, sobre la legalización como la mejor forma para acabar con el problema” Como se entiende a Kerlikowske, sus conciudadanos deben respaldar su guerra en México contra los narcotraficantes, aunque su cómplice Felipe Calderón, “llore por los inocentes” y sin perjuicio de que en Estados Unidos, 14 estados autoricen el cultivo y el comercio de la mariguana, como ya lo hicieron en el estado de California, donde, claro, calculan que obtendrán ganancias por miles de millones de dólares. Por eso es urgente imponerle a Calderón el fin de su guerra, antes de que avancen los planes de Washington de incendiar también, la frontera con Guatemala, pretextando el paso de “terroristas” que tipo Irak y Afganistán, “amenazan pues, su seguridad”; pero cuyo objetivo es aislar totalmente a la insurgencia que se incuba, contra el ilegal régimen neoliberal y el Estado Policíaco, de Felipe Calderón. 

 

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