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Por: Lic. Oscar Rivera Conforme al decreto de creación de la Comisión Federal de Telecomunicaciones Cofetel (junio de 1996), el relevo del Presidente del Pleno de ese organismo depende del voto mayoritario de sus cinco miembros denominados comisionados. De todos es sabido que Héctor Osuna Jaime, anterior Comisionado Presidente, llegó a esa posición gracias a que su correligionario político Vicente Fox lo propuso para ser ratificado ante el Senado de la República. Luego, fue apoyado por la mayoría de senadores (PAN y PRI) con el beneplácito de los operadores dominantes de la industria de la radio y la televisión (Televisa y TV Azteca). En la actualidad, después de la declaratoria de inconstitucionalidad de la mentada Ley Televisa por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el requisito de ratificación del Senado es innecesaria, pues en su dictamen el máximo tribunal jurisdiccional del país declaró que el titular del Ejecutivo Federal tiene la facultad de hacer los nombramientos sin la intervención del Senado. Sin embargo, en la citada resolución no se suprimió el requisito que establece la Ley Federal de Telecomunicaciones (Articulo 9-C), sobre contar con las capacidades específicas en el área de telecomunicaciones. A partir del día 30 de junio del año en curso, la reguladora cuenta con un nuevo Presidente, Mony de Swaan Addati, quien fue ungido en sesión secreta del Pleno y sin dar a conocer el sentido de la votación. A nuestro juicio, dicho nombramiento con duración de cuatro años, pudiera ser declarado nulo por falta de transparencia y por no satisfacer el requisito de ley. Lo de siempre, en nuestro México los órganos colegiados, autoridades máximas de las comisiones regulatorias (CFC, CRE, Cofetel), las decisiones se toman normalmente por consigna y las votaciones de dichas instituciones (los plenos) son por consenso, esto es, las decisiones son verticales. En el caso que nos ocupa, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, maestro Juan Molinar Horcasitas, impuso a un desconocido carente de experiencia y conocimientos mínimos necesarios, violentando con ello lo dispuesto por el numeral referido (Artículo 9-C). El Comisionado Ernesto Gil Elorduy declaró recientemente que en la votación no hubo consenso. El resultado fue tres votos contra dos a favor del exjefe de asesores de Molinar: “yo voté por José Luis Peralta Higuera”, quien votó por sí mismo, pero fueron apabullados por los incondicionales del Secretario. La ulterior intención de la ley, por cuanto hace a la experiencia del comisionado de Cofetel es que las decisiones que eventualmente llegue a tomar éste, sean con absoluta independencia, de forma que contribuyan al sano desarrollo de la industria para fomentar la competencia en beneficio de los consumidores de los servicios de telecomunicaciones. Aquí lo que prevaleció fue el amiguismo o los intereses individuales o de grupo sin tomar en cuenta el interés colectivo. Un grupo de legisladores del PRI y del PRD han presentado denuncia penal ante el PGR por la posible comisión del delito de abuso de autoridad. Ya veremos.
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