Misoginia, irresponsabilidad y nula estatura moral El Alcalde, la Síndico Procuradora Municipal y el Secretario de Seguridad Pública de Tijuana protagonizan un escándalo de tan grandes dimensiones que muy a su pesar, gracias a los grandes adelantos tecnológicos, revelan las negras características de nuestras mal llamadas autoridades. A los tijuanenses nos han puesto ante los ojos del mundo. El caso bien podría tomar prestado el título de un filme de los años ochenta del siglo pasado: “Sexo, mentiras y video”, aunque las circunstancias retratadas en sendas grabaciones son diametralmente opuestas. Sobra decir que el epílogo del bochornoso capítulo realizado en las instalaciones policíacas municipales de Presa Rural aún está por escribirse.
Nuestra ciudad vuelve a tener los reflectores de los medios de comunicación nacionales e internacionales y no precisamente por la nobleza cotidiana de sus habitantes, ni la hospitalidad que caracterizan a Tijuana como uno de los sitios preferidos por el turismo local y extranjero.
En esta ocasión, “el Poligate”, “Video-escándalo” o “el Poli-table”, como también es conocido, nos avergüenza tanto por el proceder de los uniformados como por la morosa respuesta de las autoridades para tomar cartas en el asunto.
Misoginia, irresponsabilidad y nula estatura moral son oscuro reflejo de las palabras y personalidad de Bustamante: “ni la violaron, ni la golpearon”. Sólo -le faltó decir- la grabaron sin su consentimiento en instalaciones públicas y exhibieron su persona ante miles de cibernautas. Este no es delito menor, sin mencionar la violencia de género a la que han incurrido todos los involucrados.
De nuevo se entremezclan en Tijuana las redes de corrupción, impunidad y ningún respeto a los derechos humanos más elementales. ¿En dónde quedó la sensatez de quienes nos representan en la ciudad? Este no es precisamente el cambio que los tijuanenses estábamos esperando en la Alcaldía. Mesura, formalidad, templanza en la actuación de los entes públicos ¿es mucho pedir?
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