|
Por: J. Ignacio Carlos Huerta Muchas serán las obras inconclusas del XIX Ayuntamiento. Sin duda, será un verdadero reto pero a la vez una gran oportunidad, para que la próxima XX Administración Pública Municipal, tenga la gran oportunidad de servir a la sociedad a través de sus gobernantes, quienes deberán trabajar sin distingo alguno de los residentes de Tijuana, pues finalmente los salarios y recursos del erario municipal son parte de las aportaciones que se hacen mediante el pago de impuestos, derechos, productos y aprovechamientos que provienen de los ciudadanos sin importar siglas, color, religión o partido político. Para nuestra desgracia, nuestro rezago es grande. Si volteamos a ver a Aguascalientes, Morelia, Hermosillo, Mexicali y otros municipios con menos recursos económicos que el nuestro, podríamos dar cuenta de las magníficas obras realizadas en sus vialidades urbanas, pasos a desnivel, obras de ingeniería y/o arquitectura, rehabilitación de centros históricos, mobiliario urbano, transporte público; reglamentos, esquemas y participación social; interrelación entre grupos representativos de la sociedad y gobierno municipal. Un largo listado de conceptos, donde al hacer un somero análisis nos damos cuenta que nuestras autoridades nos quedan a deber y mucho. Como ejemplo podemos mencionar el proyecto primordial del actual Ayuntamiento denominado PIRE; jamás fue tratado o consultado en su origen en los Subcomités de la Comisión de Planeación para el Desarrollo Municipal (Copladem). Los subcomités quienes son las instancias con que cuenta el ciudadano para comentar, dialogar e intercambiar puntos de vista, así como hacer gestiones a través de nuestros representantes de la comunidad (regidores) y servidores públicos de las distintas dependencias que acuden como secretarios teóricos del grupo y otros como integrantes del mismo organismo, pues prácticamente fuimos a cumplir con una invitación a tomar café y a veces galletas. Fuimos a ver algunas proyecciones (que bautizamos como “cinito”), para decirnos todo lo que las autoridades pensaban y se les ocurría, pero con una muy escasa participación social. Muy lamentable fue la actuación de algunos subcomités. Jamás nos fue presentado un solo Proyecto Ejecutivo de brillantes ideas, y resulta que faltando seis meses para concluir la presente administración, nos envían una carta donde se nos solicita nombrar un representante (con nuestra presencia hicimos quórum pero siempre batallamos por la raquítica convocatoria). Recuerdo que se nos tomó protesta al principio de los trabajos, en nutrida agrupación. Salimos en primera plana de los diarios; se nos otorgaron reconocimientos y una serie de comentarios y ponderaciones sobre la actuación del Subcomité de Obras Públicas. La realidad es para dar tristeza: fue pobre la acción que realizamos todos los integrantes de dicho organismo. Le quedamos a deber con creces a la ciudadanía, pues a pesar de haber solicitado los Proyectos Ejecutivos de las Obras del PIRE, de las canchas del canal que se llevó el río, del Proyecto del Estacionamiento en proceso desarrollado en la Plaza Cívica, de Obras Pluviales y otros más, jamás obtuvimos respuesta alguna a nuestras peticiones . De las aproximadamente 30 reuniones ordinarias programadas ¿cuántas se llevaron a cabo? Muy pocas. Esto debe ser un ejemplo para corregir y no para seguirse lamentando, en virtud de que lo pasado es parte de la historia de este XIX Ayuntamiento. Lo que venga en el futuro Inmediato se tiene que enmendar. Requerimos verdaderos Esquemas de Planificación, generación de políticas públicas en las áreas Educativa, de Salud, Económica, Desarrollo Urbano y en general, un verdadero Plan Municipal de Desarrollo. Que éste sea el documento integral con proyecto de visión de tres, seis, diez, veinte y hasta 30 años. No hay nada que inventar, esto se tiene en Monterrey: es el denominado Proyecto 20-30. Simplemente, hay que observar la transformación de esa regia ciudad con la Macroplaza, la recuperación del Centro Histórico, el Parque Fundidora, el Transporte Público Urbano y Santa Lucía por mencionar algunas de las acciones realizadas entre comunidad y gobierno que dan la muestra de lo que es un trabajo de implementación de políticas públicas eficaces. Otros ejemplos son el Centro de San Diego en Gas Lamp y los Centros Históricos de la Ciudad de México, Guadalajara o San Luís Potosí. En fin, no hay vuelta de hoja, en la ciudad de Tijuana, residentes y visitantes exigimos acciones inmediatas de los tres órdenes de Gobierno y los tres poderes de la Nación para continuar en la búsqueda del trato diferencial necesario para la más norteña de las fronteras mexicanas. Queremos retomar el paso y revitalizar la metrópoli que abre el acceso a Hispanoamérica.
|