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Por: L. Zambrano / SIP Un coloso blanco, el Gran Telescopio Milimétrico o GTM, parece vigilar desde lo alto del volcán Sierra Negra a los pueblos vecinos y saludar a un gigante mayor, el Pico de Orizaba. Pero el GTM no será un vigía en la Tierra. Su labor va muchísimo más allá: escudriñar el universo. Con él, México planea, a partir de finales de año, cuando empiece a funcionar totalmente, competir de lleno en la investigación astronómica de primer nivel. Enclavado en el Parque Nacional Pico de Orizaba, para llegar a él hay que viajar por un camino construido ex profeso en medio de un espeso bosque, que va desapareciendo poco a poco para mostrar otro ecosistema de superficie oscura y grandes rocas. En esta zona, a 4 mil 581 metros sobre el nivel del mar, la temperatura ronda entre los 0 y 3 grados centígrados y el oxígeno escasea. Para Omar López Cruz, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), encargado del Gran Telescopio, el País tendrá con la magna herramienta la puerta abierta para incorporarse a lo que él llama la actual “Época Dorada de la Cosmología”. “Cada vez que tenemos una nueva ventana de exploración, descubrimos cosas que ni siquiera habíamos pensado”, señala con entusiasmo científico. Y es que la historia del origen del universo aún no está completa. Los astrónomos buscan las piezas claves para resolver el complicado rompecabezas del Big Bang o Teoría de la Gran Explosión, más todo lo que ocurrió después. “El GTM ayudará a completar la historia de formación de las primeras estrellas, las primeras galaxias y la formación de planetas”, señala López Cruz. “Es como si tuviéramos una máquina del tiempo, ya que mientras más lejano es el objeto, lo veremos en su etapa más temprana”. ¿Por qué sucede esto? Porque debido a las grandes distancias entre la Tierra y los objetos en el universo, la información a través de las radiaciones de luz llega, en su viaje, tarde al planeta. Tan sólo la radiación del Sol, la estrella más cercana, tarda 8 minutos en llegar, por lo que la información que se recibe se clasifica como “antigua” o con retraso, es decir, son datos del pasado. La información de las estrellas que se encuentran en el otro extremo de la galaxia llega a 90 millones de años luz.
POLVO CÓSMICO Cada uno de los telescopios que hay alrededor del mundo se especializa en la captación de uno de los tipos de luz que forman el espectro electromagnético: la luz visible, la luz infrarroja, los rayos gamma, los rayos X y las ondas de radio. El GTM es un radiotelescopio. Capta las radiaciones de entre 100 a 300 GHz, que corresponden a las longitudes de onda de entre 0.850 a 4 milímetros, por lo que es capaz de captar el polvo cósmico. ¿Qué significa esto? Que el instrumento captará la radiación milimétrica que se emite en las regiones frías del universo, como las nubes moleculares o las regiones donde nacen las estrellas y los planetas. “Los objetos más interesantes están emitiendo poca luz”, dice Raúl Mujica García, otro investigador del INAOE. “Vamos a saber cómo se mueren las estrellas y también ver cuáles se están formando”. El Gran Telescopio Milimétrico mide 55 metros de altura y pesa 2 mil 600 toneladas. Ha representado una hazaña tanto para constructores como para técnicos, quien realizan los últimos arreglos antes de su funcionamiento al 100 por ciento. Acá los trabajos suelen suspenderse a causa del extremo clima. Para su mejor funcionamiento, el espejo principal del telescopio es una parábola formada por 180 paneles de níquel electroformado, que reflejan la luz en un segundo espejo, colocado en la punta del brazo que sale del centro del círculo, de 50 metros de diámetro. Éste manda la información a un tercer espejo, colocado en el ombligo de la parábola, mismo que envía la información a las computadoras. Este telescopio envía los datos por computadora, por lo que el visitante no debe esperar que exista una mirilla por donde mirar directamente al espacio.
El GTM es delicado. Las condiciones ambientales a la altura donde se ubica fácilmente deforman sus materiales. “Los 180 paneles son activos, cuando hay un cambio, los tres actuadores que tiene por detrás lo ajustan en tiempo real”, explica Mujica García. La máxima deformación que puede presentar cada panel es de 70 micrómetros, es decir, menor al grosor de un cabello, que es de 100 micrómetros.
Único en su tipo La grandeza del magno telescopio, proyecto científico emblemático del sexenio pasado, ha sido su cruz: en 1994 inició su planeación y hasta el 2006 se terminó de construir. Y aunque fue inaugurado por el entonces Presidente Vicente Fox casi al cierre de su administración, hasta ahora funciona de manera parcial. Se han invertido hasta ahora mil 548 millones de pesos. Entre los logros que presume el INAOE, está que al ser un telescopio único en su tipo a nivel internacional (ya se construye uno mayor en Chile), los científicos mexicanos tuvieron que echar mano de sus conocimientos para crear nueva tecnología. “Estamos haciendo algo que nadie en el mundo había hecho”, afirma Alfonso Serrano Pérez-Grovas, director general del proyecto del GTM. La astronomía mexicana, considera, cuenta con personalidad propia que busca siempre superarse, filosofía que heredó de Guillermo Haro, creador del hoy INAOE. “México no es un país de segunda”, repite el funcionario federal recordando una consigna de Haro. Para Serrano Pérez-Grovas, ex director del Instituto de Astronomía de la UNAM, es en esta especialidad científica en donde México está mejor posicionado a nivel mundial, aunque sólo haya entre 250 y 300 astrónomos, tomando en cuenta que en Estados Unidos estos especialistas superan los 2 mil. El directivo indica que tan sólo el año pasado, el Instituto formó 56 expertos a nivel doctorado, más que en otras universidades e instituciones especializadas en el País. Prevé que el GTM sea una especie de Meca para astrónomos y otros científicos. Por lo pronto, espera que la tecnología generada al crear el telescopio sirva a la industria mexicana en cuatro áreas: metrología (medición de los márgenes de error de los objetos), óptica de gran tamaño, materiales (como la fibra de carbono) y recepción de señales de radio. Ésta se compartirá con las empresas que lo soliciten como una forma de recuperar la inversión, señala. Sin embargo, la Unión Astronómica Internacional no menciona al GTM en el Plan Estratégico 2010-2020 del programa “Astronomía para los Países en Vías de Desarrollo”. Aunque sí incluye al competidor chileno, el Gran Conjunto Milimétrico de Atacama (ALMA, por sus siglas en inglés), que se espera esté listo para el 2012.
La competencia astronómica en Latinoamérica ya está por arrancar.
Un gigante Características del Gran Telescopio Milimétrico: - Es un radiotelescopio que capta radiaciones con longitud de onda entre 0.8 a 4 milímetros.
- Se ubica a 4 mil 581 metros sobre el nivel del mar en el volcán Sierra Negra, en Puebla.
- Es un proyecto conjunto del INAOE y la Universidad de Massachusetts en Amherst.
- Su parábola tiene 50 metros de diámetro y la forman 180 paneles de níquel electroformado.
- Mide 55 metros de altura.
- Su estructura es de acero y pesa 2 mil 660 toneladas.
- Su inversión, hasta el momento, es de mil 548 millones de pesos.
¿Y Para qué sirve? Captará la radiación milimétrica que se emite en las regiones frías del universo. Será capaz de captar el polvo cósmico. Dará información para saber cómo se mueren las estrellas y cuáles se están formando. Ayudará a completar la historia de formación de las primeras estrellas, las primeras galaxias y la formación de planetas.
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