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Por: Leticia Durán Mata / SIP “Los precios son bastante elevados… la condición económica esta difícil; no pueden salir las unidades antiguas, porque en las colonias la infraestructura no se presta para introducir nuevos camiones”:
Presidente Alianza Transportista Tijuana.
Una promesa más que dejará pendiente el alcalde será la modernización del transporte público en Tijuana. Antes de que termine su administración, se aseguró de presentar a los medios unos cuantos camiones de transporte público nuevos como para “taparle el ojo al macho”. Durante las primeras semanas del mes de marzo el Alcalde Jorge Ramos, el Director de Vialidad y Transporte, Luis Alonso Morlet y algunos transportistas de la ciudad se tomaron la foto y posaron con una de las 25 unidades que empezarán a circular por la ciudad, con esto que las autoridades municipales aseguran que es el principio de la “modernización del transporte público en Tijuana”. Aproximadamente en Tijuana circulan más de 10 mil autobuses, “calafias”, taxis de ruta y taxis libres. El hecho de que 25 camiones nuevos empiecen a circular en la Zona Este no representa siquiera cinco por ciento del total de transporte público requerido por la población y aunque la meta de Ramos sea que existan por lo menos 200 camiones nuevos transitando por diferentes rutas, ese sueño será difícil de cumplir. Los camiones presentados cuestan poco más de un millón de pesos; tienen capacidad máxima para 40 personas y dadas las condiciones poblacionales, se requeriría una inversión muy grande para comprar suficientes camiones de tal magnitud y a ese precio. Al inicio de la administración del XIX Ayuntamiento se planteó un programa de reordenamiento, el cual a decir de la Dirección de Vialidad y Transporte, estipula que los transportistas deben remodelar todas sus unidades de manera paulatina hasta lograr sacar todas las unidades viejas y sustituirlas por camiones nuevos, ahorradores de combustible y que al mismo tiempo reduzcan los costos de operación de las rutas transportistas. En teoría por el ahorro que representa, sería lo ideal para los usuarios de transporte público y operadores, lo cual podría reflejarse en mejores tarifas. Para los usuarios, el uso de nuevas unidades también significa mayor seguridad, pues las unidades actuales tienen varios años en servicio y en cualquier momento esto podría ser causa de accidentes. Pero como se mencionó anteriormente, “en teoría” suena ideal, sin embargo, en la praxis, los transportistas aseguran que las condiciones de Tijuana no son las ideales para que en este momento y a corto plazo se realice una modernización en dicho ámbito. Las condiciones a las que se refieren los transportistas son importantes porque se tratan de situaciones que existen desde hace años y de las que sin duda, las autoridades han sido responsables. Según el líder de la “Alianza transportista de Tijuana”, su organización ha solicitado que el municipio efectúe acciones en el renglón de taxis clonados o “piratas”, así como la invasión de rutas, además de la autorización de más rutas a nuevas empresas transportistas, pues estos problemas se reflejan directamente en las ganancias de las compañías. Esto es un impedimento para que la modernización del transporte público sea una realidad. Por otra parte, también se alega la falta de apoyo en materia económica, pues en otros países a los dueños de transportes públicos se les otorgan todas las facilidades para que puedan acceder a créditos bancarios que les permitan la compra de unidades nuevas. El Ayuntamiento apoyó sólo a la empresa “24 de Febrero” en la compra de camiones. Lamentablemente este respaldo no se brindó a todas las compañías dedicadas a esta actividad. Los transportistas aseguran que la introducción de las nuevas unidades es muestra de que existe voluntad por parte de los empresarios para colaborar en este rubro. “Nosotros hemos estado pugnando, porque estamos de acuerdo con la modernización pero que se den las condiciones. A las empresas extranjeras se les dan las mejores condiciones y ayuda financiera. Estos nuevos camiones demuestran la voluntad de los transportistas; si las condiciones se dan estamos dispuestos a renovarlos”, aseguró el líder de la Alianza Transportista en la ciudad. Cada unidad como la que se presentó a los medios tiene un costo aproximado de un millón de pesos; una compañía transportista tiene por lo menos mil o dos mil unidades, lo que equivale a que la inversión de los empresarios debe ser por lo menos de mil millones de pesos. La cifra es estratosférica y demuestra de manera contundente que la modernización es prácticamente imposible de lograr a corto plazo; ésta tarea podría tardar por lo menos cinco años o más. Es probable que se sustituyan los camiones que cubren las rutas céntricas de la ciudad, aquellas que recorren los principales bulevares, aunque se quisieran modernizar las unidades que recorren colonias vulnerables, las condiciones de la infraestructura no lo permiten. Pese a que el XIX Ayuntamiento invirtió en la repavimentación con white topping en algunas de las principales arterias de la ciudad, las colonias quedaron prácticamente iguales o peor. La mala urbanización no permite que los empresarios transportistas crean conveniente una inversión en nuevas unidades que saben se estropearán. “Transportes 24 de Febrero” es la primera empresa, y la única hasta el momento a la que el cabildo municipal autoriza un aumento de su parque vehicular y las condiciones para que pueda accesar a créditos bancarios. La posición de Heriberto Quiebrara de dicha empresa es muy clara: sus unidades nuevas trabajarán en las rutas que llegan a Villa del Campo, El Refugio, El Niño y La Morita, pero el Ayuntamiento también tiene que cumplir su parte: dejar las calles por las que transitarán estas unidades en perfecto estado.
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