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Por: J. Ignacio Carlos Huerta El termino “Políticas Públicas” tan llevado y traído en las últimas décadas por la clase política, académica e intelectual, fue dado a conocer por Harold Lasswell en los años cincuenta. Dicho concepto toma fuerza hasta fines de los años sesenta y se ha convertido en una herramienta importante para el desarrollo de naciones, entidades federativas, municipios o condados en diversos países. Nuestra entidad federativa, y en particular nuestro municipio (Tijuana) no debe ser la excepción, pues su propio grado de madurez, crecimiento e importancia como ciudad, nos obliga a quienes la habitamos, a llevar a cabo acciones positivas y de mejoramiento social y urbano para revitalizar este extraordinario lugar. Es hora de que quienes asumen la Administración Pública Municipal sean personas con experiencia, actitud y aptitud. Que sean verdaderos servidores públicos; dejar de lado los buenos deseos, caprichos u ocurrencias, ya que Tijuana demanda una atención profesional y ya no más improvisación, compadrazgo, amiguismo o “valemadrismo”. Por lo anterior es exigimos que los próximos gobernantes sean personas comprometidas consigo mismas, con la ciudad y la población, pues el hecho de tener la oportunidad de participar en la Administración Pública, es una invaluable opción para lograr un desarrollo profesional y moral de muchos alcances, y que si su labor es bien realizada, seguramente tendrán la oportunidad de escalar otras posiciones o de involucrarse también en actividades importantes en el ámbito privado. De ahí que no hay que postergar más el momento para la elaboración de las políticas públicas requeridas, con el fin de sólo lograr crecimiento, sino un verdadero desarrollo en todos los aspectos para la más norteña de las ciudades de México. Llegó el momento de generar esas políticas públicas en diversos rubros como: Desarrollo Social, Seguridad Pública, Desarrollo Urbano y sobre todo, Educación y Salud. Un pueblo con educación y con un adecuado sistema de salud, seguramente logrará el crecimiento y desarrollo de su comunidad. Thomas Dye (1987) en uno de sus textos más difundidos en el vecino país de Estados Unidos de América (Understanding public policy, 1995), da por hecho la obligación de los gobiernos el hacer bien las cosas y considera ocioso distraerse en pormenores. Aquí es todo lo contrario, valen más “las ocurrencias con contenido mediático” que lo marcado por la Ley y no cualquier ordenamiento, sino la propia Constitución en su Artículo 115 Fracción III determina a los municipios del país, las prioridades que tienen en sus funciones y acciones. Las políticas públicas son la disciplina mediante estudios y análisis que tiene la Ciencia Política para llevar a cabo las acciones que por norma tienen que realizar las autoridades públicas, en concordancia e interacción con la sociedad. El campo de estudio de las políticas públicas es tan amplio como la propia Administración Pública, y como dice el doctor Nicolás Pineda Pablos: “…estás (las políticas públicas) son decisiones lógicas y filosóficas”. Es imprescindible la interrelación que hace sociedad y gobierno, donde debemos participar utilizando alguno de los diferentes métodos para la construcción de políticas públicas, por mencionar la del doctor Pineda Pablos: Identificación y definición del problema; formulación de las alternativas de solución; adopción de una alternativa; Implantación de la alternativa seleccionada y la evaluación de los resultados obtenidos. Si lográsemos establecer la implantación de políticas públicas en la próxima XX Administración Municipal, sin duda iniciaríamos un cambio hacia el desarrollo con verdadero rumbo y consistencia. Hay que actuar y ser parte de este extraordinario momento histórico que nos tocó vivir.
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