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Por: María Elena Estrello / SIP La realidad supera la ficción. Si se tratara de forjar proyectos comunes para el pleno desarrollo económico, político y social de México, la izquierda podría unirse a la derecha sin necesidad de tornarse siniestra, promiscua y cínica. Para quienes somos ciudadanos de a pie, entender la política resulta un arte complicado; lo es más si éste acarrea discursos donde predomina la retórica y la demagogia. Lo sabemos: ninguna información es inocente. Bendito el Creador cuando nos dotó de libre albedrío. Se sabe que existe crisis en los partidos políticos no sólo de México, sino del mundo, pero sólo aquí en la Suave Patria pueden existir este tipo de "sinsentidos partidológicos": telebancadas verdes sólo de color, izquierdas que de Día sólo son noche; centro que es derecha y derecha que es más siniestra que una película de terror. En el Artículo 3 de su Código de Ética, el partido tricolor señala: "Todo militante priísta debe asumir cabalmente las normas de la más acendrada moralidad pública, y darle el sentido irrenunciable de una cuestión de honor. Trabajando siempre a favor de todos los mexicanos y no sólo por nuestros compañeros de Partido". Por su parte, el partido azul basa su ética en lo que llama los pilares del humanismo, es decir, la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad. Señala el albiceleste que la ética "rige a la acción política y al político tanto en su aspecto público como privado". Mientras, en su Declaración de Principios, el amarillo señala que "El PRD no busca el poder por el poder mismo, sino que lo concibe como medio para transformar democráticamente la sociedad, la economía y el Estado". El verde tiene como lema: "Amor, Justicia y Libertad". El naranja promete en el suyo: "Un nuevo rumbo para la nación", y así podríamos mencionar todas y cada una de las palabras contenidas en los principios de cada partido político nacional. Lástima que todo quede en eso, en la letra. Las alianzas entre los partidos, específicamente PRD-PAN han levantado pasiones: desde la renuncia del Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a su partido hasta las declaraciones de Jesús Ortega, Presidente del PRD, en el sentido de que "el PRD no puede permanecer aislado". Las coaliciones entre organizaciones políticas están contempladas en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, entonces, desde el punto de vista de la legalidad, no existe conflicto: no así en el ámbito de las convicciones ideológicas y doctrinarias. Con el pretexto del pragmatismo, ciertos actores políticos destruyen el deber ser, Aquí vale la pena recordar a un personaje que pregona al referirse al Presidente de la República, "puede ser legal, pero no legítimo". Los proyectos políticos de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática han dejado de lado las prioridades de la población y ahora pretenden "cerrar" el paso a la aplanadora priísta en las elecciones que se llevarán a cabo este año en varias entidades de la República. La moneda está en el aire. A pregunta expresa de Pacific Spanish Network, el prestigiado Presidente del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana del Derecho de la Información, (AMEDI), doctor Raúl Trejo Delarbre, señala que la alianza PRD-PAN no puede analizarse desde el punto de vista de la comunicación política. "Una alianza electoral se beneficia de los recursos acumulados de los partidos que la respaldan. En las elecciones mexicanas, los partidos reciben tiempo estatal para difundir sus campañas. Así que los candidatos de las alianzas PRD-PAN tendrán el tiempo y radio y televisión de esos partidos", subrayó el también catedrático del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. En adición, el doctor Trejo dijo a PSN que debido a que no existen contenidos programáticos en los partidos en alianza, "la propaganda tiende a ser más esquemática, más simple". Además, informó que si se trata de partidos que no tienen coincidencias en temas fundamentales como política fiscal, derechos humanos, asuntos laborales, etcétera, como el PAN y el PRD, su propaganda apelaría al símbolo y sobre todo al candidato y a la misma idea de la unidad pero tendría escasos temas de divulgación política", concluyó. Para Javier Corral del PAN, la alianza PRD-PAN, encara un dilema moral: apoyar la coalición "o resignarse a que gane la aplanadora del PRI y le pavimentamos el camino al monstruo restaurador". En todos los partidos existen por fortuna políticos verticales, que no venden sus ideales. No se trata de ser fundamentalista ni radical, sino congruente.
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