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Por: Héctor Castellanos Los poderes legislativo y judicial, sin confianza de los ciudadanos - Propuestas para su rescate.
El Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos declara: "La Soberanía Nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público emana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno". Consecuentemente la ciudadanía tiene el derecho y también la obligación de dar vigencia a este postulado exigiendo a sus legisladores el cumplimiento irrestricto de la voluntad ciudadana. En el escalafón del respeto y confianza a las instituciones públicas, el Poder Legislativo ocupa el último lugar. ¿Que hacer para que el Poder Legislativo rescate la confianza de su pueblo? Propongo a continuación algunas sugerencias que pueden ser perfeccionadas: * Crear una institución privada y apartidista que desempeñe el papel de interlocutor permanente y creador de un sistema que realice periódicamente la glosa de los informes de todos los funcionarios públicos de primer nivel. * Establecer sanciones de carácter civil al incumplimiento de los trabajos y responsabilidades del Poder Legislativo creando un Tribunal Ciudadano autónomo e independiente del Gobierno. * Llevar un registro permanente del desempeñó de todos los funcionarios públicos e incorporar dicha información a su currículum vitae de cada uno de ellos, de tal forma que cuando quieran participar en elecciones, la ciudadanía tenga la información suficiente para conocer sus antecedentes antes de emitir su sufragio. * Proponer las condiciones que debe cumplir un candidato para tener derecho a registrar su candidatura a un puesto de elección pública y también a un cargo por designación. El organismo interlocutor sería también una forma de Jurado que determine si los candidatos o los funcionarios por designación cumplen con todos los requisitos morales, éticos, profesionales, políticos, etcétera, para asumir un cargo público. En lo que se refiere al Poder Judicial la ciudadanía también debe realizar trabajos similares a las propuestas mencionadas. La corrupción de los jueces a todo lo largo y ancho del país, salvo muy raras y honrosas excepciones, ha provocado verdaderas aberraciones en materia de justicia. Tal parece que en México se premia la corrupción y se le protege con el manto negro de la impunidad. Propongo también que la ciudadanía participe y opine sobre el nombramiento de los jueces creando organizaciones que vigilen este proceso. El castigo más severo sería de orden moral: denunciándolos públicamente y exhibiendo su conducta inmoral. La creación de un órgano que reciba quejas por escrito o verbales, firmadas o en forma anónima, pero con datos e información suficiente para evitar consideraciones subjetivas. Reitero que estas son propuestas que deben ser analizadas a fondo para precisarlas, ampliarlas, modificarlas y perfeccionarlas de tal forma que puedan cumplir con los objetivos propuestos. Sé que queda mucho más en el tintero pero esto podría ser el inicio de un ejercicio trascendente. Abandonemos nuestra actitud pasiva y mediocre, reaccionemos positiva y patrióticamente. Todo se puede si hay voluntad y convicción ciudadanas. Es imperativo actuar en consecuencia; México nos necesita, no lo abandonemos. Mañana puede ser demasiado tarde.
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